Marcela García es una joven madre regiomontana
que estuvo buscando afanosamente una idea para formar su propio negocio y
poderse dedicar así a su familia. En entrevista con ELUNIVERSAL.com.mx cuenta
sobre su búsqueda:
"Andaba buscando un negocio, estuve investigando y vi un
método que se llama Kids Can Sew & Fashion Design, el cual funciona
desde hace 25 años en Estados Unidos, y lo que hacemos es enseñarles a las
niñas a coser en máquina desde los seis años. Me gustó mucho la idea de que
las niñas pudieran empezar a coser, además pueden ir despertando su
imaginación y creatividad. También me llamó la atención de que es algo que no
hay en México, algo que se cree que los niños no pueden hacer y que se está
perdiendo".
Así,
desde hace dos años opera en la ciudad de Monterrey, La
casita de la costura,
pero el desarrollar la franquicia (pues desde un principio fue pensado el
concepto para franquiciarse) y
adaptarla al modelo mexicano le llevó a Marcela un año, pues había que traducir
los manuales, hacer modelos tropicalizados a la región y darle un nombre en
español.
"Las
niñas hacen ropa para ellas y sus muñecas. Hacen desde blusitas, pantalones,
shorts, faldas, pijamas, etcétera. Luego se pasa al nivel de muñecas y también
proyectos especiales como cojines, tapetes, trabajos de Navidad, donde se meten
otras técnicas como bordado, pintura de telas, se entretienen mucho. Al final
del año, se hace un desfile, donde ellas modelan lo que han ido creando".
Sobre
cuándo decidió iniciar a franquiciar, Marcela explica: "Como le llamó la
atención a varias amigas, ahí fue, pero fue casi inmediato. Además como me
dieron la distribución en México, me di cuenta que podía crecer y yo no podía
abarcar todo Monterrey, ni todo el país".
A
la fecha, hay dos unidades franquiciadas, una en Monterrey y otra en Saltillo,
pero todas las plazas están abiertas.
La
cuota de franquicia es de 25 mil pesos y contempla derecho de uso de marca, así
como permiso y uso del método. Esta cantidad debe cubrirse en un solo pago a la
firma del contrato.
El
concepto está pensando para zonas de nivel socioeconómico de medio hacia
arriba: "Se debe ubicar en zonas donde la gente esté dispuesta a pagar por las
clases, si tú conoces tu zona, puedes calcular cuánto puedes cobrar por clase
para calcular tus ingresos".
Marcela
señala que otras de las facilidades del concepto es que el negocio se puede
tener en casa, pues no se requiere un local: "Esa fue otras de las cosas que me
gustó, para las mujeres que tenemos hijos es difícil salirte a trabajar y dónde
dejas a los hijos y pues está padre que puedas tener tu propio negocio en casa
sin desatender a tu familia". El espacio mínimo requerido es de 12 metros
cuadrados.
Sobre
el perfil del franquiciatario, explica: "Está más orientado hacia mujeres que
tengan ganas de trabajar, que conozcan un poco de costura, que les gusten los
niños, que tengan paciencia y creatividad".
Además
de la cuota inicial, se estima una inversión extra de entre 25 y 30 mil pesos
para la compra de equipo, aunque variará de acuerdo a cuánto equipo se compre.
Lo mínimo para arrancar es una mesa de corte, una mesa para las máquinas,
cuatro máquinas, sillas, material de costura (tijeras, agujas, alfileres,
lápices, reglas), cajoneras y telas para hacer las muestras.
El
retorno de inversión se estima en un año. No se cobran regalías y las
utilidades dependen de si se rento o no un local, de si contrató o no a
alguien, entre otros factores: "Lo que sí les pido es que cada niño compré un
manual y los patrones; los franquiciatarios de ahí se llevan un porcentaje de
ganancia".
Cada
año se paga una renovación de contrato y el tiempo de apertura de franquicia se
estima en tres meses, se recomienda que sea antes de septiembre o enero.
Sus
planes son seguir creciendo.
Cómo opera
Las
clases se recomiendan para niñas que gustan de las manualidades, la creatividad
e incluso niñas medio inquietas "porque esto las calma y tranquiliza". Pueden
ingresar en cualquier época del año, pues el método está adaptado para que cada
niña lleve su ritmo.
Se
cobra una inscripción y pagos mensuales. El programa dura en promedio tres
años, aunque el tiempo puede variar en cada caso: "El primer manual está hecho
para que lo hagan entre seis y 10 meses. Yo veo cómo van avanzando y ya les digo cuando pueden comprar el manual
de la muñeca. Una vez que terminen los tres niveles, podemos hacer ropa
comercial, pero depende de cada niña porque la clase es una vez a la semana por
una hora".
Los
grupos son de hasta cuatro niñas, por lo que el personal para operar la
franquicia inicia con una persona y se va aumentando la plantilla conforme se
vaya requiriendo.
Más
información: lacasitadelacostura@prodigy.net.mx / (81) 8356 3008