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COZUMEL. — Por donde se busque, no hay otro sitio en el mundo maya donde el misticismo a la diosa Ix Chel se perciba de forma tan imponente, como en la zona arqueológica de San Gervasio, en Cozumel.
Por sus cuatro costados, la isla considerada un santuario maya dedicado a esta divinidad, donde al menos una vez en la vida los antiguos moradores acudían a buscar bendiciones.
En la plaza central de San Gervasio todo la venera. Son nueve templos y forman un patio cerrado de donde parten tres calzadas que la comunican con otras plazas.
Durante el recorrido es notable observar a varias parejas, sobre todo de extranjeros, tomadas de la mano, se acercan sigilosamente a los altares prehispánicos, quizá para solicitar los favores de la diosa de la fertilidad.
Se cruza un arco reconstruido en el que don Ramón, el guía, asegura que "puedes pedir bendiciones en todos los ejes de tu vida" y confirmarás su fuerza, sobre todo durante la luna llena, cuando se muestra en toda su expresión, la "tejedora del mundo", es decir, Ix Chel, la señora que traza el destino.
El nombre original de esta zona se desconoce, aunque se piensa que pudo ser Tan Tun que significa "sobre roca", por una cita específica en el Chilam Balam de Chumayel.
Don Ramón señala que, contrario a la pirámide de Kukulcán, en Chichén Itzá, que posee escalones que, multiplicados por el número de sus esquinas, suman 365 días, los edificios en San Gervasio constan de siete peldaños que al sumarse por sus cuatro contornos dan 28 días, dato que se relaciona con el calendario lunar.
Las razones por las que este lugar fue elegido para la ubicación del asentamiento más grande de la isla son obvias cuando se observa que se localiza sobre el manto acuífero más grande y permanente que seguramente garantizó la subsistencia de sus habitantes.
Camino hacia la prosperidad
San Gervasio está rodeado de caminos o sacbés blancos. Algunos no se perciben debido al deterioro del tiempo sobre ellos, pero el guía explica que la zona arqueológica iniciaba quizá, en un punto que colinda con el Caribe, desde ahí, los adoradores emprendían caminatas por toda la isla, pasando por esta zona y siguiendo hasta la Punta Sur, para luego partir en canoa rumbo a Playa del Carmen.
Como el calor era insoportable hace más de 500 años, igual que hoy, los antepasados construyeron pozos tipo cavernas donde las mujeres, niños y el mismo jefe de familia se internaban. En medio de la circular oscuridad elaboraban artesanías en hoja de palma. Don Ramón nos invita a pasar, pero algunos dudamos en hacerlo.
Las joyas mayas
El primero de los conjuntos que puede verse es Manitas, llamado así por las marcas humanas que se conservan en las paredes. El edificio fue habitacional. Al lado, hay un pequeño templo de nombre Chichán Nah o "pequeña casa". El Álamo alude al árbol que allí se conserva, y se sabe representó una elegante edificación ceremonial.