COZUMEL, Q. Roo. — Intentas dar un paso y el suelo satinado de
caparazones triturados comienzan a lastimar los dedos de tus pies cual
si estuvieras sobre rocas. El astro rey está en su cenit y el
acantilado se funde con las olas. ¡Bienvenido, has llegado al confín de
mayor saturación de colores de Quintana Roo. Este rincón es capaz de
liberar los demonios del mal humor, curar el hartazgo de la rutina y
rejuvenecer tus ansias de aventura.
Cozumel es una isla que flota sobre el Caribe mexicano. Visualizas la
segunda reserva de corales más extensa del orbe, la primera se ubica en
la costa australiana.
Disfruta este paraíso, frecuentemente valorado por extranjeros y casi ignoto para el turista nacional.
Puedes respirar aire puro hasta el empacho, es gratis. Colocarte el
esnorquel y apreciar el universo submarino que se abre ante ti.
Abre bien los ojos para observar los restos de barcos hundidos,
esqueletos coralinos y coloridas esponjas que ascienden de la arena. No
necesitas ser un experto, sólo sumérgete y déjate llevar por los
contornos multicolores que incluso se te pegarán al cuerpo.
Qué ganas de recostarse sobre una hamaca, o al ras de la fina arena
para arrancarle algunas conchitas al mar, dejarlas escurrir entre los
dedos y no preocuparte por retener más que la postal que creas en tu
mente, y olvidar por un instante las facturas pendientes, las cuentas
por cobrar, los reclamos y el tránsito vial.
La esmeralda del Caribe
Cozumel es la isla poblada más grande de México, brilla como una
esmeralda sobre los 20 tonos de azul del Caribe y ni siquiera los
monstruosos desarrollos masivos asentados sobre sus costas son capaces
de opacar su reposada composición.
Esta isla en forma de gota de agua, está acostumbrada a recibir
visitantes desde siempre, y sin embargo, se mantiene resguardada y fiel
a vacacionistas exigentes que buscan un encuentro intimista entre sus
mares y corales.
Fuerza, energía, color y luz brotan del que fuera hogar de la diosa
maya de la fertilidad: Ix Chel, del refugio de conquistadores que la
descubrieron en 1518 y de los piratas que se surtieron de su abundante
selva.
Historia en cuatro tiempos
Su historia es de leyenda. Cozumel abasteció sal y miel antes de la
Conquista, durante la época colonial permaneció desierta, con la
excepción de visitas esporádicas de piratas y cazadores de tortugas.
Fue a finales del siglo XIX, cuando el "chicle" la colocó nuevamente en
el mapamundi, hasta la llegada de los productos sintéticos que la
sacaron del mercado.
Desde 1960, las declaraciones de Jacques Cousteau sobre la riqueza del
arrecife hicieron que los entusiastas de actividades submarinas se
enteraron de la existencia de la isla. Desde entonces se reunen
vacacionistas y familias enteras con ansias de conquistar sus bondades.