Todo parte cuando Mickey -y sus amigos Pluto, Minnie, Tribilín y el
Pato Donald- se meten a una casa tenebrosa y unos fantasmas los dejan
encerrados. Pero no dan miedo, son amistosos. Tres de ellos -Shackey,
Quakey y Clyde- te acompañan durante el juego para que alcances el
objetivo: juntar las seis llaves que permiten abrir las puertas. Pero
para lograrlo hay que completar seis etapas, una por cada llave.
La
primera se llama "Lío de armaduras". Pluto entra corriendo y deja la
embarrada botando unas armaduras al suelo. Tienes que volver a
encajarlas pero no es "papita". Si mi armadura tiene un número 12, debo
buscar una pierna con 12 puntitos o un brazo cuya suma dé como
resultado 12, por ejemplo 5+7. Cada vez se vuelve más complicado.
En
otra etapa, debes encajar engranajes dañados por unos murciélagos. Hay
que hacerlos calzar, pero usando bien la mente. A veces piden que las
palabras rimen: como camión con avión; otras, hay que poner los
antónimos.
Y así hay que ir pasando etapas para obtener las
famosas llaves. Con Tribilín tienes que ordenar unos cuadros y para eso
hay que saber deletrear las palabras; con Donald debes arreglar las
tuberías de la casa antes que se llene un balde y hasta hay que
aprender las notas musicales en un antiguo órgano.
Yo me
entretuve y me di cuenta de que estaba aprendiendo cosas útiles. Y si
algo era muy difícil podía llamar al fantasma Quakey que es como un
profesor que te da pistas cuando tienes problemas.
Mi papá
podía ver cuánto había avanzado, cuántas veces me equivoqué y cuánto
tiempo ocupé pasando cada etapa. Y eso le gustó mucho.
Y como dije la otra vez, este juego también funciona con mi computador viejito que tiene 300 MHz, pero que aún se la puede.
Requisitos: Procesador de 233 MHz, 64 MB de memoria RAM, 80 MB en disco duro.
Recomendado: Entre 5 y 7 años.