Manila .- Los españoles desvelaron hace unos 400 años la
belleza y majestuosidad de la legendaria ciudad de Angkor, la joya
arquitectónica del antiguo imperio jemer y candidata a convertirse en
julio en una de las "Siete Maravillas del Mundo" .
Angkor, y todo
lujo de detalles acerca de su aspecto, figuraba en textos escritos en
castellano, cuando a mediados del siglo XIX en Occidente se supo de su
existencia y Francia reivindicó su descubrimiento a raíz de la visita
que por aquella época realizó el explorador galo Henri Mouhot a esas ya
ruinas recubiertas por la espesa vegetación de la jungla que tapizaba
la región del noroeste de Camboya.
Los primeros europeos que
describieron la grandeza de la ciudad imperial, de sus templos y de
otros edificios, fueron los frailes españoles Gabriel Quiroga de San
Antonio y Diego Aduarte, al narrar a principios del siglo XVII en
cartas dirigidas al rey Felipe III las experiencias vividas en Camboya
por aventureros españoles llegados a ese reino a finales del XVI en
busca de fortuna y nuevos territorios para la Corona de España.
Del
paso de los españoles por Camboya, cuando los reyes jemeres y su corte
hacían dos siglos que habían abandonado Angkor, también lo reflejaron
en sus escritos el funcionario Antonio de Morga, destinado en la
antigua colonia de Filipinas, y los historiadores Bartolomé Leonardo de
Argensola y Alonso de Sandoval, además de los religiosos Marcelo de
Ribadeneira y Domingo Fernández Navarrete.
"Empezamos a
encontrar de forma sistemática descripciones cuando los autores
españoles relatan la intervención de sus compatriotas en Camboya" ,
señaló el fallecido historiador franco-camboyano Bernard Philippe
Groslier, en su estudio sobre las fuentes españolas y portuguesas que
aportan importantes datos acerca del país indochino y de su sociedad
durante los siglos XVI y XVII.
La leyenda surgida en torno a
Angkor, fundada en el siglo VII por Jayavarman II y saqueada por los
siameses en 1431, cuando la ciudad se hallaba en plena decadencia,
inspiró incluso algunos versos del insigne poeta culterano español Luis
de Góngora, y se dice que sirvió de base para uno de los episodios del
Quijote, de Miguel de Cervantes.
Pero en España, donde en aquella
época ni después ha existido un genuino interés por Extremo Oriente,
pese a que durante más de 300 años gobernó Filipinas, los relatos
españoles sobre lo que sucedió en Camboya entre 1596 y 1599 fueron
rápidamente olvidados, con lo que así quedó enterrado el fracaso del
aquel intento expansionista en Asia.
Movidos por afanes de
riqueza y de poder, y contando con el apoyo de frailes determinados a
propagar la fe católica, varios cientos de españoles capitaneados por
el manchego Blas Ruiz y el portugués Diogo Veloso, protagonizaron
durante aquellos años uno de los episodios más singulares de la
historia de Camboya.
Ruiz, nacido en La Calzada, cerca de Ciudad
Real, no tenía más de 23 años cuando, con Veloso, un mercenario
cuarentón natural de Amarante, convenció al gobernador de las Filipinas
para que organizase una expedición militar a Camboya, país que los dos
aventureros conocían por haber vivido allí el tiempo suficiente para
granjearse la confianza del rey Satha, en el Trono desde 1576, según
los estudios realizados por los expertos.
Las andanzas de Ruiz,
Veloso y de sus hombres concluyeron en 1599 con la matanza de casi
todos los españoles que a lo largo de dos años influyeron en la
decisiones del rey de Camboya y ocuparon puestos de responsabilidad en
la corte camboyana.
"Con las muertes de Ruiz y Veloso terminó
una etapa que estuvo a punto de convertir Camboya en una colonia
española" , señaló Groslier en su estudio.
A los historiadores
les sorprende que inscripciones y documentos hallados en Camboya, donde
hasta hace poco se seguía la pauta oriental de la indiferencia hacia la
historia, recojan las aventuras de Ruiz y Veloso, a quienes presentan
como "hijos adoptivos de Satha" .
En recuerdo de los españoles un
grupo de camboyanos levantó hacia 1940, en la salida de Neak Luong,
ubicada en la carretera que une Phnom Penh con la frontera vietnamita y
uno de los pueblos que más sufrieron el efecto de los bombardeos
durante la guerra con Estados Unidos, un sencillo monumento en honor de
aquellos aventureros capitaneados por Ruiz y Veloso.
pmm