El Universal Destinos
El Universal Universal, ElUniversal, México, Mexico, DF, Periódico, Periodico, Noticias, Información, Informacion, Clasificados, Avisos, News, Newspaper, Information, Editoriales, Columnas, Internacional, Nación, Nacion, Estados, Ciudad, Finanzas, Deportes, Espectáculos, Espectaculos, Cultura, Galería, Galeria, Clima, Horoscopos, Aviso, Oportuno, Dinero, Fotogaleria, Ocio, Especiales, Compras, Entretenimiento
 
 Buscar en: 
 
 
China en San Francisco

Comer, comprar artesanías, escuchar otros idiomas y, sobre todo, llevarse un pedazo de cultura auténtica del otro lado del océano es lo que se puede hacer en esta zona
China en San FranciscoChina en San Francisco
- A   A   A +

Alejandro Jiménez/Enviado
El Universal

Miércoles 06 de junio de 2007

SAN FRANCISCO, Cal.- Fue como hacer un viaje doble: a Estados Unidos y a China.

A menos de tres cuadras de estar comprando jeans, escuchando hip-hop callejero y viendo subir y bajar trenes de cables, entrar por la Puerta del Dragón, en la calle Grant, del centro de la ciudad, al barrio chino, fue como hacer una pausa al bullicio y entrar a otro espacio.

Lo primero que llama la atención son los ideogramas chinos, sus letras, su colorido.

Entrando por la Puerta del Dragón, de la calle Grant, las tiendas de regalos ofrecen al visitante, primero, baratijas de plástico con motivos chinos, pero conforme uno se va a dentrando en el barrio, se van develando artesanías cada vez más caras y artísticas y mejor trabajadas.

Importaciones de Asia al por mayor: antigüedades, jarronjes, alhajeros, sandalias, ropa de seda, drasgones de papel, adornos, faroles.

La zona es ideal para aquellos que deseen comprar todo tipo de artefactos, ropa y artesanías orientales a todos los precios.

En las últimas calles del barrio se ven menos tiendas y más vida cultural. Templos taoistas y budistas, escuelas de idioma, oficinas para trámites legales, carnicerías, abarrotes chinos, para los residentes.

Lo importante es que nada es falso; salvo las primeras tiendas para turistas, lo demás es en serio. Ni siquiera piratería ve uno por ahí, sino mercancía legal y gente trabajadora.

La variedad de restaurantes abruma: chinos, vietnamitas, taiwaneses, cantoneses, con olores sugerentes.

Sonrisas por doquier y muchos niños. Viven de los turistas y saben apapacharlos sin abrumar, sin hostigar a la compra. Vienen de lejos y añoran la tierra madre; gozan las ventajas de la tecnología, pero respetan su pasado.

 



Home   >   Destinos

El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Publicidad | Mapa de sitio
© Queda expresamente prohibida la republicación, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL