México tiene pocos golfistas y los campos no serían rentables si no existiera una inversión inmobiliaria alrededor. También se está haciendo un esfuerzo por atraer a nuevos jugadores, y el blanco perfecto son los niños, que crecerán jugando golf y de paso, acercarán a sus padres a este deporte. Un caso de éxito es Tres Marías, en Morelia.
Un campo de golf requiere de mucho mantenimiento, por tanto, quienes tienen derecho a jugar en él, deben ser de categoría avanzada. No se puede practicar o aprender en este gran espacio de césped especial y recién podado, se necesita de un área habilitada para conocer la técnica de tiro y no estar haciendo hoyo tras hoyo... pero en el pasto, por pegarle mal a la bola.
Una de las actividades de moda son las clínicas de golf, tanto para adultos como para niños y son estos últimos los que, literalmente, saturan las zonas de práctica en Tres Marías.
Por menos de 300 pesos en promedio se puede estar durante horas golpeando pelotas para mejorar la técnica, saber dónde y a qué distancia colocar los tiros.
Más que eso es pura diversión para los niños y una excelente forma de expulsar el estrés por parte de los mayores.
La gran ventaja en Tres Marías es que una parte de su campo de golf está asignada como área de entrenamiento y opera al aire libre (muchas clínicas ocupan espacios cerrados). Ahí se tira al green, al que se caminará una vez que el profesor de golf dé el visto bueno.
Cada golpe es vigilado por el instructor. El menor detalle es corregido. Los más jóvenes utilizan bastones diseñados para que puedan golpear sin tener que esforzarse demasiado. El equipo, que está adecuado a su tamaño, funciona a fin de que realicen los movimientos con naturalidad y toquen poco a poco el pasto y no una alfombra sintética.
Para los que viven en otras partes de la República y desean conocer el golf de Morelia y la propia ciudad, la oficina de turismo e instituciones privadas han diseñado paquetes con hospedaje y clínicas de golf o programas para los que ya juegan en serio.