Hace siete años le diagnosticaron diabetes e hipertensión, males derivados de la obesidad que padece. La primera recomendación del médico fue cuidar su alimentación, tener un horario de comidas y realizar ejercicio.Sin embargo, a Claudia Mendoza, su trabajo como profesora en albergues escolares no le permite seguir esas recomendaciones. Con un horario discontinuo y tres hijos en edad escolar que mantener, seguir una dieta balanceada se ha convertido en un "lujo" que no puede costear.
Según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSN) del año pasado, 70% de la población mexicana sufre obesidad o sobrepeso, señaló Fabricio Campirano, del Instituto Nacional de Salud Pública, durante el foro obesidad: Reto de salud pública en el siglo XXI".
El DF tiene 44% de hombres con sobrepeso y 26% con obesidad; en contraste, las mujeres con sobrepeso suman 36.8% y las que sufren obesidad llegan a 35.1%, según el reporte de la Secretaría de Salud de 2005.
El funcionario indicó que con base en datos obtenidos por la encuesta citada, 71% de las mujeres sufre este padecimiento, en contraste con 63% de varones que presentan la misma problemática a nivel nacional.
Así, en el periodo entre 1999 y 2006, los índices de sobrepeso y obesidad registraron un crecimiento anual del 2% en nuestro país. Con ello, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), México ocupa el segundo lugar de personas con dicha problemática, sólo detrás de los Estados Unidos.
La situación se deriva de la vida sedentaria. 47% de los niños entre seis y 12 años padecen sobrepeso u obesidad; de ellos, 10.6% registró hipertensión arterial, según datos del Programa de detección de obesidad Infantil en escuelas primarias del DF.
Eso desemboca en la presencia de enfermedades crónico-degenerativas a más corta edad.
Por estas razones, -a decir de Abraham Leyer, vicepresidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac)- hay que entender el problema de la obesidad como "una enfermedad y no sólo como un problema estético", señaló.
Según un estudio de Parametría de marzo de 2007, a 83% de mujeres les preocupa su sobrepeso por cuestiones estéticas más que por salud.
En esta misma dinámica, la encuestadora revela que los estratos socioeconómicos más altos se someten a regímenes alimenticios más rígidos, con ello refuerzan la idea de que "comer saludable es sinónimo de una mejor situación económica", refirió Sandra Ley, coordinadora del área académica de Parametría.
La respuesta a esta problemática -refiere- se encuentra en "informar y educar" a la sociedad y hacerle saber que llevar una vida saludable no requiere grandes "inversiones".
Antes bien, sufrir de sobrepeso u obesidad significa un aumento de 36% en el gasto por consultas al médico y un incremento de 74% en el costo de medicamentos, en comparación con una persona saludable, explicó Sandra Ley.
A pesar de ello y aun con la diabetes que desde hace siete años padece, enfermedad que -según datos de la Secretaría de Salud del Distrito Federal- es la segunda causa de muerte en la capital, a Claudia le resulta difícil cambiar los hábitos alimenticios, principalmente por su ritmo de vida.
Llevar una dieta balanceada está "fuera de sus posibilidades", pues le resulta "costoso" y como es la única proveedora de su hogar, tiene que distribuir sus ingresos acorde a "las necesidades de mis hijos". Los cuidados "extra", tendrán que esperar, finalizó.