Ubicada entre suaves colinas y bañada por las aguas
del Rhin, Basilea posee uno de los cascos antiguos más hermosos y mejor
conservados de Europa, a través del cual se palpan sus cerca de 2 mil
años de historia.
Debido a su privilegiada situación, en el
corazón de Europa, Basilea ha sido una ciudad célebre por su actividad
cultural. La celebración del Concilio de Basilea (1431-1448) le dio un
gran impulso y le propició la fundación, en 1460, de la universidad más
antigua de Suiza. En el siglo XVI, se convirtió en la capital del
humanismo con figuras como Erasmo de Rotterdam.
La tumba del filósofo se puede visitar en la
Catedral, ubicada encima de la colina, En torno a su plaza se alza el
casco antiguo, formado por edificios del siglo XVIII que inicialmente
fueron las residencias de los canónigos pero que, tras la conversión de
la ciudad a la fe protestante (1529), pasaron a manos de los ricos
comerciantes, que las reformaron en estilo barroco tardío y clasicista.
Uno de los espacios más encantadores del casco
antiguo es la plaza del mercado o Marktplatz, dominada por el suntuoso
edificio del Ayuntamiento. También es de visita obligada la plaza
Barfüsser, rodeada de terrazas y cafés, en la que se encuentra la
célebre Casa Amarilla, obra de Roger Diener.
Capital del río Rhin
Basilea le debe gran parte de su belleza y desarrollo económico al Rhin.
Desde la Edad Media, la ciudad ha sido un enclave importante para el
intercambio de mercancías entre el Mediterráneo y el mar del Norte.
Actualmente, 15% de las exportaciones suizas se realizan a través del
puerto de Basilea.
Una buena forma de disfrutar del río es a bordo de un barco de la
compañía Basler Personenschifffahrt hasta el Dreiländereck, punto
fronterizo donde convergen Suiza, Alemania y Francia.
La ciudad suiza cuenta con 40 museos que se encuentran sobre una
superficie de apenas 37 kilómetros cuadrados que prácticamente se
pueden recorrer a pie, atravesando románticas callecitas.
Entre ellos destaca la primera y más antigua colección de arte, el
Kunstmuseum Basel (Museo de Arte de Basilea), o el Schaulager, una
galería inaugurada en 2003 donde se expone el arte más moderno.
Aunque las mejores piezas de arte contemporáneo se encuentran en la
Fundación Beyeler, el espectacular edificio del arquitecto Renzo Piano
alberga obras de artistas como Picasso, Warhol, Kandinsky o Miró.
Otro de los museos recomendables es el dedicado a Jean Tinguely, uno de
los principales artistas principales suizos contemporáneos, célebre por
sus esculturas de máquinas con movimiento mecánico.
Tinguely es autor de uno de los símbolos de la ciudad, la Fasnachtsbrunnen (Fuente del Carnaval).
Una cita inexcusable anual, sobre todo si se pasa por esta ciudad en el
mes de junio, es la de ArtBasel, la mayor feria de arte contemporáneo,
en la que se pueden observar las tendencias artísticas más actuales.
Una urbe dinámica
Uno de los acontecimientos más famosos de
Basilea es el carnaval, único en el mundo, conocido bajo el nombre de
Basler Fasnacht o, en el dialecto local, die drey scheenschte dääg,
frase que significa "los tres mejores días del año".
Otro de los acontecimientos destacados es el Swiss Indoors, uno de los
más prestigiosos torneos de tenis del mundo que se celebra cada año en
Basilea.
La ciudad tiene una larga tradición futbolera, pues acoge el histórico
F.C. Basilea, fundado en 1893, que viste los colores azul y grana. En
él se inspiró el suizo Joan Gamper para fundar el F.C. Barcelona en
1899.
Al ser un enclave fronterizo, Basilea concentra una variada oferta
gastronómica que va de la cerveza y las salchichas alemanas a la cocina
clásica francesa, pasando por la especialidad de la región, que es el
salmón de Rhin marinado con vino blanco y cebolla frita. Para degustar
la gastronomía típica de la zona, el mejor restaurante es el
Gifthüttli.