El empresario Conrad Chase, quien es socio de un bar, no aparenta ser una tarjeta de débito humana.
Sin embargo, como socio del Club de Playa VIP Baja Beach en Barcelona, él y otros 94 visitantes asiduos de distintos bares optaron por tener minúsculos chips de datos implantados en su piel para así poder pagar las bebidas sólo con pasar el brazo por un lector situado en el mostrador.
El chip, fabricado por VeriChip Corporation, es del tamaño de un grano de arroz. Cuando se implanta, transmite un número de identificación a un escáner que le permite a los usuarios pagar sus bebidas desde su cuenta de banco.
Quizá Chase sea un ejemplo extremo, pero ilustra el modo en el que las nuevas tecnologías están eliminando gradualmente el uso de efectivo en varios países de Europa.
Actualmente, cerca de 89% de las transacciones realizadas en Reino Unido por un monto menor a las 10 libras se pagan en efectivo, pero se pronostica que eso se reduzca marcadamente en los próximos años al tiempo que los consumidores se deciden a pagar por todo, incluso por un café y un sándwich, con una tarjeta plástica, teléfono celular, o cualquier otro dispositivo.
El club de futbol Arsenal, situado al norte de Londres, aseguró que su estadio Emirates tiene previsto volverse totalmente electrónico para el próximo año, con tarjetas electrónicas de pago para compras de bajo valor como bebidas y mercancía.
Visa, patrocinador de los Juegos Olímpicos Londres 2012, también está en planes para que se utilicen tarjetas electrónicas en los juegos. "Nuestra ambición es hacer unos juegos sin efectivo", comentó Sandra Alzetta, directora de innovación y aceptación de Visa Europa.
Mastercard, dueña de la tarjeta de débito Maestro, lanzó una campaña de publicidad que promueve "la muerte del efectivo".
Pero no todos creen que el efectivo vaya a desaparecer tan veloz y radicalmente.
Jonathan Charley, vicepresidente de Servicios Financieros en la compañía de negocios y tecnología EDS, se pregunta si los minoristas estarán dispuestos a asumir los costos de integrar los nuevos sistemas, destacando que muchos de los esquemas de pago electrónico no pueden ser utilizados por aquellos que no tienen una cuenta de banco. (Traducción: Mariana Toledo)