En Estados Unidos la pérdida monetaria por robo de computadoras
portátiles fue de aproximadamente 6.7 millones de dólares en 2005, lo
que representó un aumento de 55% con respecto a 2004.
Además, se
calcula que en el país vecino del norte se roban un promedio de 400 mil
equipos al año, principalmente en aeropuertos, restaurantes,
universidades y hoteles, según cifras de una investigación hecha por el
CSI y el FBI (Instituto de Seguridad de Cómputo y la Oficina Federal de
Investigación de EUA).
Ante el aumento de valor y cantidad de
información almacenada en computadoras y dispositivos portátiles, así
como el uso de laptops fuera de las oficinas (y por ende fuera de los
perímetros de seguridad), los ladrones y hackers tienen más formas y oportunidades para lograr su cometido.
Roberto
González, gerente de ventas de SafeNet agrega que en la actualidad una
gran cantidad de personas navega en internet, y al hacerlo están
expuestas a que los hackers tomen la información para realizar
secuestros virtuales, de tal forma que los usuarios deben pagar por
recuperarla.
Symantec advierte que de acuerdo con un estudio de
Yankee Group, el número de usuarios de datos móviles empresariales
aumentará a más de 269 millones en 2010, lo que representa una tasa de
crecimiento anual del 19.8%.
En este sentido, el robo, aunado a
la pérdida de computadoras, servidores y dispositivos para almacenar la
información representan un problema mundial.
González asegura que
el tema es preocupante, puede tratarse de la perdida de información tan
importante como bases de datos de clientes de una empresa, sus compras
(frecuencia y costos), datos financieros (reportes de utilidades),
entre otros.
"El 82% de los negocios consideran que los
dispositivos de almacenamiento son la principal amenaza para extraer
información y nadie tiene control sobre este tipo de medios", comenta.
Desde
su punto de vista, en México aún somos reactivos, cuando pasa algo
entonces actuamos. "No contamos con una regulación que obligue a las
empresas a proteger la información. Algunas ya se empiezan, quieren
proteger la información a todos los niveles y evitar que sea robada",
dice González.
La empresa SafeNet ofrece el software ProtectDrive de uso fácil, para cifrar y descifrar información.
El
usuario sólo puede acceder al identificarse mediante sistemas de
seguridad avanzados, conocidos como token USB iKey 2032 o una tarjeta
inteligente (smart card).
Esto permite que la información encriptada se use, por ejemplo, dentro de la oficina, pero nunca fuera de esta.
Luis
Núñez, director general de SafeNet México explica que la información se
encripta mediante series matemáticas y algoritmos complejos: "Con el
algoritmo más sencillo tardarían alrededor de diez años usando varias
computadoras para descifrarlo; con el último nivel de encripción no
hemos tenido aún ningún reporte de violación", afirma.
Núñez
detalla que hay dos tipos de robo: cuando el ladrón busca una
computadora por el modelo y la quiere para tratar de revenderla (en
este caso si el usuario tenía asegurado el equipo no tiene mayor
problema) o bien las roban directamente por la información.
"Es
por lo que SafeNet se preocupa, porque si se pierde el equipo al menos
aseguramos que el disco duro va encriptado, lo que puede pasar es que
formatean (borran) el disco o la vendan en partes".
La Norma
Oficial Mexicana NOM 151 sobre las prácticas comerciales, requisitos
que deben observarse para la conservación de mensajes de datos,
establece que el contenido de los mensajes donde se consignen
contratos, convenios o compromisos que den nacimiento a derechos y
obligaciones deben mantenerse íntegros y accesibles para consultas
posteriores, usando esquemas de criptografía (conjunto de técnicas
matemáticas para cifrar la información) para su almacenamiento. Para
los directivos de SafeNet aún falta mucho por hacer en México.
La
cultura de almacenamiento de la información debe incluir cuestiones
como firmas digitalizadas apoyadas con certificados digitales para
avalarlos legalmente, el escaneo de documentos, la aplicación del
concepto de no repudiación (al firmarlo la persona no puede negar que
lo hizo), respaldar la información en tarjetas de alta seguridad y la
encriptación.
"Cada vez que salgamos a la calle y dejemos la
computadora en la cajuela del auto hay que valorar que cuesta más, si
el equipo físicamente o la información que tenemos; si la información
llegara a comprometer a un tercero, afectarnos a nosotros o a nuestra
compañía", dice Núñez.