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Una mamá ecológica

Demiana realiza encuadernación artesanal, con materiales que no perjudiquen al medio ambiente; entre sus clientes cuenta a 15 tiendas de museos como el MIDE, Munal, San Ildefonso, librerías Gandhi, Un lugar de la Mancha y tiendas en Polanco
Una mamá ecológica
Elabora artículos con material reciclado.(Foto: )
Una mamá ecológicaUna mamá ecológica
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Paola Morales M./ELUNIVERSAL.com.mx
El Universal

Jueves 17 de mayo de 2007

Las jornadas de Demiana García empiezan desde muy temprano cuando va a dejar a sus dos hijos a la escuela. El resto de la mañana la ocupa para comprar material o ver a algún cliente. Luego recoge a sus hijos y por la tarde y parte de la noche trabaja en casa. Finalmente se va a la cama a la una de la mañana.

Ella es diseñadora gráfica, tiene 34 años y el material que compra es para su empresa: Mano, papel y tijera, con la cual hizo sus primeros pininos hace ocho años:

"Siempre quise tener mi empresa y además los trabajos que había tenido eran de diseño pero enfocados a la publicidad, no creía en eso y eran mal pagados, o haces cosas de diseño para que te paguen bien y si haces cosa culturales, te pagan mal, pero yo quería ganar más haciendo algo que me gustara. Algo que quería era poner mi granito de arena en cuestiones ecológicas porque me preocupa que se sigan cortando tantos árboles para hacer papel y de alguna manera eso se evita si reciclamos", explica en entrevista con ELUNIVERSAL.com.mx.

Así, Demiana comenzó a hacer cosas de encuadernación artesanal y entonces se fue a vivir a Tequisquiapan y ahí puso una tienda. Tras eso, regresó a vivir a la Ciudad de México, donde comenzó a vender sus productos en museos y pronto sus productos estuvieron en el Museo de Culturas Populares.

Por aquel tiempo, continuaba trabajando en un despacho con un sueldo de mil 500 pesos al mes. Ahorró un mes de sueldo y esa fue su inversión inicial: "Como hice el papel a mano, con eso empecé y todo era material de desecho, la inversión fue en tiempo más que de dinero, pues sólo gasté en la primera renta del local, bastidores para hacer el papel y algunas herramientas".

Después regresó a México y detuvo un poco el negocio porque se embarazó, tuvo a su primer hijo, y luego una segunda bebé y eso repercutió en su ritmo de trabajo porque ya no podía dedicarse de lleno: "Lo importante para mí es, y sigue siendo, usar papeles reciclados, pinturas no tóxicas y que todo sea a mano, todo es cosido a mano, el papel es pintado y hecho a mano".

En sus productos no usa materia prima que perjudique el medio ambiente, los aglutinantes y tintes son naturales, el papel es de deshecho con fibra de cáscaras de frutas, verduras u hojas secas para darle flexibilidad al papel: "Comencé a buscar papel reciclados para que todo siguiera la misma línea y hacer todo a mano para revalorar el trabajo manual porque de pronto se pierde mucho o es poco valorado".

El crecimiento de la empresa ha sido paulatino y toda con ganancias de la misma que se van reinvirtiendo en material, nuevos productos y en la búsqueda de nuevos clientes: "No he buscado un crédito porque me da miedo no poder pagarlo, entonces he preferido no crecer muy rápido sino poco a poco, pero con algo seguro y no ahogarme".

Hasta la fecha, Demiana lleva sola la empresa, pero desde hace dos meses está trabajando con un par de amigas, una artista plástica y otra restauradora, en una sociedad para hacer una empresa de encuadernaciones más finas, que podría estar operando en un mes.

Demiana emplea a una chica sordomuda y a un señor de la tercera edad: "Esa era otra de mis intenciones apoyar a personas con cierta discapacidad o de la tercera edad".

Su cartera de clientes es de 15 tiendas de museos como el MIDE, Munal, San Ildefonso, librerías Gandhi, Un lugar de la Mancha y tiendas en Polanco: "Estoy buscando entrar al Museo de Antropología y ya ha habido acercamientos. También vendía en Educal y ahorita me volvieron a hablar para entrar otra vez a Bellas Artes". También vende en Monterrey, Guadalajara, Torreón y Querétaro.

Asimismo hace trabajos especiales para ediciones de libros y aplicaciones para exposiciones en diversos museos: "Siento que las tiendas de los museos en México, parecen tiendas de artesanías y no son esos, deberían de ser temáticas y exclusivamente de lo que se exhibe".

En su catálogo se encuentran libretas en siete tamaños (desde 22 pesos), portarretratos en cinco tamaños, lápices y tarjetas. Lo más barato son los lápices (3.50 pesos) y lo más caro son libretas en piel con papel de algodón (a partir de 700 pesos). Hace 50 libretas a la semana.

Sus planes son consolidar la naciente sociedad para abrirse a nuevos mercados y llegar a más tiendas con sus productos. Asimismo busca, más adelante, solicitar un crédito para comenzar a exportar.

Más información: demianagarcia@gmail.com / 0445551025702


 


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