Las jornadas de Demiana García empiezan desde muy temprano cuando va a
dejar a sus dos hijos a la escuela. El resto de la mañana la ocupa para
comprar material o ver a algún cliente. Luego recoge a sus hijos y por
la tarde y parte de la noche trabaja en casa. Finalmente se va a la
cama a la una de la mañana.
Ella es diseñadora gráfica, tiene 34 años y el material que compra es
para su empresa: Mano, papel y tijera, con la cual hizo sus primeros
pininos hace ocho años:
"Siempre quise tener mi empresa y además los trabajos que había tenido
eran de diseño pero enfocados a la publicidad, no creía en eso y eran
mal pagados, o haces cosas de diseño para que te paguen bien y si haces
cosa culturales, te pagan mal, pero yo quería ganar más haciendo algo
que me gustara. Algo que quería era poner mi granito de arena en
cuestiones ecológicas porque me preocupa que se sigan cortando tantos
árboles para hacer papel y de alguna manera eso se evita si
reciclamos", explica en entrevista con ELUNIVERSAL.com.mx.
Así, Demiana comenzó a hacer cosas de encuadernación artesanal y
entonces se fue a vivir a Tequisquiapan y ahí puso una tienda. Tras
eso, regresó a vivir a la Ciudad de México, donde comenzó a vender sus
productos en museos y pronto sus productos estuvieron en el Museo de
Culturas Populares.
Por aquel tiempo, continuaba trabajando en un despacho con un sueldo de
mil 500 pesos al mes. Ahorró un mes de sueldo y esa fue su inversión
inicial: "Como hice el papel a mano, con eso empecé y todo era material
de desecho, la inversión fue en tiempo más que de dinero, pues sólo
gasté en la primera renta del local, bastidores para hacer el papel y
algunas herramientas".
Después regresó a México y detuvo un poco el negocio porque se
embarazó, tuvo a su primer hijo, y luego una segunda bebé y eso
repercutió en su ritmo de trabajo porque ya no podía dedicarse de
lleno: "Lo importante para mí es, y sigue siendo, usar papeles
reciclados, pinturas no tóxicas y que todo sea a mano, todo es cosido a
mano, el papel es pintado y hecho a mano".
En sus productos no usa materia prima que perjudique el medio ambiente,
los aglutinantes y tintes son naturales, el papel es de deshecho con
fibra de cáscaras de frutas, verduras u hojas secas para darle
flexibilidad al papel: "Comencé a buscar papel reciclados para que todo
siguiera la misma línea y hacer todo a mano para revalorar el trabajo
manual porque de pronto se pierde mucho o es poco valorado".
El crecimiento de la empresa ha sido paulatino y toda con ganancias de
la misma que se van reinvirtiendo en material, nuevos productos y en la
búsqueda de nuevos clientes: "No he buscado un crédito porque me da
miedo no poder pagarlo, entonces he preferido no crecer muy rápido sino
poco a poco, pero con algo seguro y no ahogarme".
Hasta la fecha, Demiana lleva sola la empresa, pero desde hace dos
meses está trabajando con un par de amigas, una artista plástica y otra
restauradora, en una sociedad para hacer una empresa de
encuadernaciones más finas, que podría estar operando en un mes.
Demiana emplea a una chica sordomuda y a un señor de la tercera edad:
"Esa era otra de mis intenciones apoyar a personas con cierta
discapacidad o de la tercera edad".
Su cartera de clientes es de 15 tiendas de museos como el MIDE, Munal,
San Ildefonso, librerías Gandhi, Un lugar de la Mancha y tiendas en
Polanco: "Estoy buscando entrar al Museo de Antropología y ya ha habido
acercamientos. También vendía en Educal y ahorita me volvieron a hablar
para entrar otra vez a Bellas Artes". También vende en Monterrey,
Guadalajara, Torreón y Querétaro.
Asimismo hace trabajos especiales para ediciones de libros y
aplicaciones para exposiciones en diversos museos: "Siento que las
tiendas de los museos en México, parecen tiendas de artesanías y no son
esos, deberían de ser temáticas y exclusivamente de lo que se exhibe".
En su catálogo se encuentran libretas en siete tamaños (desde 22
pesos), portarretratos en cinco tamaños, lápices y tarjetas. Lo más
barato son los lápices (3.50 pesos) y lo más caro son libretas en piel
con papel de algodón (a partir de 700 pesos). Hace 50 libretas a la
semana.
Sus planes son consolidar la naciente sociedad para abrirse a nuevos
mercados y llegar a más tiendas con sus productos. Asimismo busca, más
adelante, solicitar un crédito para comenzar a exportar.
Más información: demianagarcia@gmail.com / 0445551025702