Llegar a esta ciudad es como retroceder en el tiempo, y nada menos
que hasta el siglo XVI. Los edificios góticos y las calles de esta
ciudad universitaria se conservan tal como estaban hace 500 años, y
todo esto a sólo 86 kilómetros de la dinámica Londres.
Pasajes y claustros
Dentro de los muros de esta ciudad medieval hay joyas como pinturas de
Botticelli, Uccello y Frans Hals. Y rarezas como el pico de un pájaro
dodo, astrolabios antiquísimos del mundo árabe; la habitación donde se
bebió la primera taza de café en Inglaterra, en 1637, en Balliol; la
Convocation House, donde el Parlamento de Carlos I se reunió durante la
Guerra Civil; edificios diseñados por Christopher Wren y Nicholas
Hawksmoor, y más platería y cristalería finas que las almacenadas en
cualquier palacio imperial.
En el Museo Ashmolean, en la intersección de las calles Beaumont y St.
Giles, conviene subir al salón del renacimiento italiano para ver obras
de Mantegna, Bellini y la mística Cacería , de Uccello. De vuelta en la
calle, descienda por Magdalen Street hasta Broad Street. Delineada por
tres colleges e hileras de tiendas -entre ellas, la preciosa librería
Blackwell-, la vía termina en el Sheldonian Theater, con su peculiar
cúpula blanca y 12 bustos de emperadores romanos.
Ese es el corazón de Oxford. Aquí hay tesoros hacia donde uno mire: los
escudos de los colleges en la puerta de entrada de la biblioteca
Bodleian; el Puente de los Suspiros sobre Queen s Lane, que une dos
fracciones del Hertford College; la Radcliffe Camera, un edificio
redondo de 27 metros de alto que no desentonaría en la Florencia
renacentista.
Lo que más impresiona de Oxford es el hecho de saber que todo ha estado
ahí por 500 años: los claustros del New College y su antiquísimo
encino; los rebaños de ciervos en Magdalen; el jardín orgánico de
Corpus Christi; Merton, la biblioteca académica más antigua del mundo,
de 1373; el enorme edificio dormitorio de Christ Church, y el Great
Hall.
Desde Londres se puede llegar a este lugar con el camión de la Oxford
Bus Company (www.oxfordbus.co.uk), de ida y vuelta, 12 libras. En tren
el viaje desde la terminal central de Londres cuesta 15 libras
(www.nationalexpress.com).
Para dormir como turista hay dos opciones excelentes. El The Isis Guest
House, que es un bed and breakfast que opera sólo en julio, agosto y
septiembre. Dobles con baño privado, desde 30 libras. Informes: (44)
(1865) 24-8894; y en la página de internet www.isisguesthouse.co.uk.
Y el Chestnuts Guest House: en el extremo norte de la ciudad, tiene
sólo siete habitaciones, todas con baño privado. Dobles desde 75
libras. Informes: (44) (1865) 55-3375; www.chestnutsguesthouse.co.uk.
Más información en la página de internet www.oxford.gov.uk/tourism
(Traducción de Andrea Arko)