Érase una vez un rey excéntrico que vivía en un mundo de fantasía.
Construyó palacios inspirados en las leyendas medievales que de niño
leía y las que motivaron a Richard Wagner —del que fue mecenas y amigo—
a componer sus óperas.
Ludwig
II de Baviera, "el rey loco", le decían, se refugió en los Alpes y
montó sobre un risco, el castillo de Neuschwanstein, sólo que sin una
princesa que lo esperara en la torre más alta (siempre hubo sospechas
sobre sus preferencias sexuales).
El mismo Walt Disney se basó en
él para diseñar el castillo de los dibujos animados de "La Bella
Durmiente". Ludwig II, lejos de vivir feliz por siempre jamás, como
cualquier príncipe azul, perdió su corona y al poco tiempo la vida
cuando tenía 41 años.
LA HISTORIA EN CORTO
• Su feliz infancia la pasó en el castillo de Hohenschwangau. Sólo tenía 18 años cuando fue coronado rey.
• La construcción del "Nuevo Hohenschwangau" comenzó en 1869 y se detuvo en 1886.
• Ludwig gastó todo su dinero y parte del tesoro del reino, hasta pensó en asaltar bancos para terminar su palacio.
• Sólo lo habitó durante seis meses.
• En 1886 lo declararon demente. Fue arrestado y arraigado en el
palacio de Berg. Al día siguiente, salió a dar un paseo junto con su
siquiatra, Bernhard von Gudden. Después encontrarían sus cuerpos
flotando en el lago Starnberg.
• Siete semanas después, el castillo fue abierto al público y cambió su
nombre por el impronunciable Neuschwanstein: "el nuevo cisne de
piedra".
ARQUITECTURA
• De estilo neorromántico.
• Según las instrucciones de Ludwig, la fachada debía ser la de un
castillo medieval, y por dentro disponer de lo último en tecnología:
agua corriente (fría y caliente), calefacción, luz eléctrica, teléfono,
wc como los conocemos ahora y un elevador para los alimentos.
• Contiene 360 habitaciones, pero sólo 14 están terminadas. Cada una parece una escenografía montada para las óperas de Wagner.
• El rey se sentía "soñado" con su castillo, muchos opinaban que no era más que un edificio de pésimo gusto.
NO HAY QUE PERDERSE...
La alcoba del rey. De estilo
gótico, con un cielo estrellado pintado en el techo. Se trabajó durante
cuatro años y medio para terminar los páneles, esculturas y la cama con
dosel, tallados en madera. Las pinturas representan a Tristán e Isolda.
Sangerhaal. El "Salón del Cantante", con frescos sobre la vida de Parsifal.
Salón del trono. Evoca una iglesia bizantina. El diseño se basó en la
Aya Sofía de Estambul. Nunca hubo un trono. Su piso es un mosaico con
representaciones de animales.
El Marienbrücke. La vista completa del castillo se obtiene desde el
Puente de María (dedicado a la princesa prusiana, madre del rey).
Los conciertos en septiembre. Una semana de música clásica en el Sangerhaal.
ACCESO
Admisión: 9 euros. Los boletos se adquieren
en la villa de Hohenschwangau o por internet (www.ticket-center-
hohenschwangau.com). Horario: 9 a 18 horas.
QUIÉN TE LLEVA
Lufthansa. Vuelo a Munich (a 128
kilómetros de Neuschwanstein) con conexión en Frankfurt. Tarifa viaje
redondo: desde 14 mil 79.59 pesos (impuestos incluidos). Tiempo de
vuelo: 11 horas. www.lufthansa.com
CÓMO LLEGAR AL CASTILLO
De Munich salen trenes con
destino a Füssen (41.60 euros viaje redondo); tiempo de recorrido: dos
horas (reiseauskunft.bahn.de). Ahí toma el autobús 9713 hacia la villa
de Hohenschwangau. Desde este punto puedes subir a pie al castillo (30
minutos) o tomar otro autobús que se detiene en el Marienbrücke. De ahí
puedes caminar o llegar en un carruaje tirado por caballos (cinco
minutos).
QUIÉN TE GUÍA
Excursiones en español a los castillos
reales de Neuschwanstein y Linderhof, y a la ciudad de Oberammergau.
Duración: 10 horas y media. Precio: 47 euros por persona.
www.munichwalktours.de El castillo ofrece audioguías en español. El
tour es de 35 minutos.
LA MEJOR TEMPORADA
Después de las vacaciones de
verano. El tiempo de espera en las filas ha sido de cinco horas. De
preferencia visítalo muy temprano.
EN LA WEB
www.neuschwanstein.com www.germany-tourism.de