Hace 10 años -en abril de 1997 - el estadounidense Dave Winer empezó,
sin saberlo, la revolución blog. Lo hizo con su bitácora "Scripting
News" que hasta el día de hoy trata temas tecnológicos y políticos.
Recogía
la esencia de lo que son los blogs actuales: notas breves, presentadas
en orden cronológico, en un chorizo largo que hacía necesario usar la
barra del scroll del navegador.
Pero fue otro el que acuñó la
palabra "weblog" para referirse a esta nueva especie de sitios. El
padre etimológico fue Jon Barger, autor de la bitacora Robotwisdom.com
quien la usó por primera vez en diciembre de ese mismo año.
La gracia de Peter Merholz, creador de peterme .com, fue juntar ambos vocablos en un sólo término: blogs.
Hoy
el más popular directorio de blogs en el mundo, Technorati, tiene en
sus registros cerca de 78 millones de bitácoras registradas.
La
mayoría no dura tres meses y luego muere, pero muchas siguen año tras
año, transmitiendo emociones, conocimiento, desencanto o hermosura.
Porque la gracia del blog es que no es necesario tener conocimientos
informáticos para publicar en todo el mundo.
Y no importa si eres grande o chico, el prestigio te lo juegas día a día frente a tus lectores.
Ellos valoran tu honestidad, la credibilidad, el talento para mezclar como un DJ, la información que picoteas en la red.
Son
10 años y esto no para. Ahora Podcasts (audio), vlogs (videos), Flickr
(fotos), las bandas musicales en MySpace o esa inexplicable urgencia de
contar cada segundo lo que haces a través del nuevo Twitter.com.
pmm