¿Es usted muy perezoso y no quiere hacer nada en su vida, no
preocuparse por ganar dinero ni alimentar a su familia? Pues si es un
varón, existe un lugar hecho a su medida, uno que la prensa turca ha
calificado de forma irónica como "el paraíso terrenal para los hombres"
.
En el poblado de Molla Hasan, con menos de quinientos habitantes,
situado en la provincia occidental turca de Canakkale, las mujeres
trabajan tanto en casa como en el campo para mantener sus hogares,
mientras que los hombres no dan golpe y se pasan el día jugando a las
cartas en las cafeterías.
Ali Sezer, alcalde de Molla Hasan, confirmó a Efe en unas declaraciones telefónicas esta inusual tradición de su pueblo.
"Es cierto al cien por cien. No hay nada de incorrecto en esa descripción" , asegura sin avergonzarse.
Explica que las mujeres ni siquiera tienen nombre propio y son llamadas
"hija de" y después de casarse "esposa de" , por ejemplo, "la hija de
Ali" o "la esposa de Osman" .
Y los Alis y Osmanes de Molla Hasan no sólo le dan a sus hijas y
esposas sus nombres, sino que cargan todo el trabajo cotidiano sobre
sus espaldas.
Ellos se pasan el día durmiendo o en la cafetería, mientras que ellas
madrugan para hacer las tareas de la casa, dar de comer a los hijos y a
los animales y luego van al campo a trabajar las tierras.
Una vez cosechados los frutos, son nuevamente las mujeres las que
llevan los productos a los mercados para venderlos. El alcalde culpa a
las propias mujeres de la situación.
"Nuestras mujeres trabajan mucho y los hombres son muy perezosos. Eso
es cierto, pero nosotros, los hombres, no las obligamos. Es una
tradición muy antigua en nuestro pueblo" , manifiesta.
"Aquí todo el trabajo lo hacen las mujeres y sólo a veces los hombres
sirven a sus mujeres como chóferes para llevar las mercancías a los
mercados" , agrega.
El diario liberal Radikal confirma esta versión y señala
que "para ser justos, deberíamos recordar que los hombres también van a
los mercados de vez en cuando, aunque eso sí, van y vuelven montando a
caballo o burro, mientras que las mujeres deben ir caminando" .
En contra de lo que asegura el alcalde, las mujeres de Molla Hasan sí se quejan de su situación.
Una de ellas, Cevriye Ozmen, señala en declaraciones a Radikal que su
esposo "nunca" le "ayuda en el campo, siempre está sentando en la
cafetería de la mañana hasta la noche" .
"Yo debo asumir todas las tareas, cocinar, lavar, trabajar el campo y
también llevar los productos a los mercados" , lamenta la mujer de 52
años.
Sefer, su marido, contesta sin rubor: "¿Qué podemos hacer? Así es la tradición en nuestra aldea" .
El alcalde teme que ahora, después de conocerse la vida cotidiana en
Molla Hasan, "miles de hombres querrán venir aquí para casarse con una
de nuestras mujeres" .
Pero que no se hagan ilusiones quienes piensen eso: en el supuesto
"paraíso terrenal" la situación económica es precaria y los únicos
productos que logran vender las agricultoras son uvas y verduras.
"Solo así sobrevivimos" , dice el alcalde resignado.