En Europa, especialmente en Francia y España, hace cosa de una década comenzó a hablarse del capital solar, para definir la capacidad que tiene la piel de proteger sus estructuras internas y externas frente a las agresiones del sol.Años más tarde, en Australia, continente que tiene los mayores índices de cáncer de piel, empezaron a realizarse estudios más profundos al respecto, los cuales revelaron que cuando este capital solar se agota, la piel se torna vulnerable y frágil a las radiaciones.
Por una parte, el Centro de Investigación de la Oficina de Meteorología de Australia (Australian Bureau of Meteorology Research Centre) alertó sobre cómo los rayos solares penetran con mayor fuerza en la tierra, ya sin la protección de la capa de ozono.
Por otra, las universidades de Melbourne y Sydney, así como laboratorios especializados en dermatología, difundieron que había disminuido la capacidad de la piel de protegerse contra la radiación solar.
Conoce tu capital solar
Mireya Palacios Estrada, gerente de Relaciones Médicas de los laboratorios franceses Vichy explica: "El capital solar se refiere a los recursos que tiene la piel para bloquear de manera natural los estragos del sol tanto en las capas superficiales como en las internas, o sea en la epidermis y la dermis.
"Esta capacidad de protección varía de persona a persona; en otras palabras, es individual". La experta de Laboratorios Vichy nos dice que se determina por:
. La información genética.
. El fototipo (el color de la piel y su resistencia a broncearse) al que pertenezcamos.
. La frecuencia con que nos hemos asoleado desde que éramos niños y por nuestra costumbre de protegernos.
. Los países en que hemos vivido (en Australia y Nueva Zelanda, la capa de ozono es más ténue).
No se mide ni se cuenta
Así como las huellas digitales, nuestro capital solar es individual y único; además, no se puede medir en grados, centímetros, potencia ni otra forma cuantitativa. "Simplemente existe, es débil o se ha agotado. Ahora bien, hay evidencias del estado en que se halla, como el número de manchas en el rostro y cuerpo, el envejecimiento prematuro y la menor tolerancia a la exposición solar.
"¡Atención! -advierte Mireya Palacios-: Este capital no se renueva. Aunque la piel se regenere de las agresiones, su capacidad para tolerar los rayos UV nunca será la misma".