El hecho de usar menos el automóvil, apagar la luz cuando no se ocupa y producir menos basura ayuda significativamente a la salud de la piel y ojos. ¿Cómo? Impidiendo el crecimiento del "agujero" en la capa de ozono, que aumenta la cantidad de rayos ultravioleta (UV) que llegan a la Tierra, ocasionando daños severos a la dermis y a la vista.
El cambio climático y los gases que provocan el efecto invernadero se han aliado contra nosotros y han empeorado la situación.
La capa de ozono juega un papel crucial para la protección de la vida en la Tierra: es la que nos cuida de los efectos dañinos del sol.
Mientras que se requiere cierta dosis de radiación ultravioleta para conservar los huesos sanos y prevenir ciertas enfermedades crónicas, una excesiva exposición a esta luz causa problemas de salud inmediatos y a largo plazo.
Entre ellos se encuentran los genéticos, toda vez que la radiación UV interfiere con los enlaces del ADN dañando la molécula.