Érika González, de 24 años, no quedó satisfecha con el resultado de su operación de nariz, para eliminarle una giba. No le gusta cómo se ve ahora su rostro.Elvira Pastrana, de 46 años, se sometió a un lifting que incluyó una operación de párpados. "Me dejaron los ojos de perro triste", dice consternada, mientras se mira al espejo.
Hace unos días, Soad Nasr, una popular actriz egipcia, murió en un hospital de El Cairo después de haber caído en coma desde el 27 de diciembre de 2005, durante una operación de cirugía estética. Se le aplicó una dosis excesiva de anestesia antes de practicarle una liposucción.
En México, uno de los incidentes más conocidos sobre el tema ocurrió en diciembre de 1997, cuando la actriz y cantante Lucha Villa se sometió igualmente a una liposucción.
También en su caso le aplicaron anestesia de más. Esto le provocó una encefalopatía hipóxica, es decir, daño cerebral, que hasta hoy la mantiene alejada de los escenarios, aunque en proceso de recuperación.
Estos son ejemplos de procedimientos estéticos practicados por manos inexpertas que han resultado extremadamente dañinos para la salud y la autoestima de las pacientes.
La situación es como para tomarse en cuenta, en vista de que aumenta cada año el número de mujeres (en su mayoría), pero también de hombres que recurren al cirujano plástico. Y, sobre todo, porque en general ha habido un aumento en el porcentaje de pacientes menores de 21 años que solicitan aumento de mamas y cirugía de nariz.