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Este miércoles, la mejor lluvia de estrellas del año

Astrónomos prevén unos 60 meteoros por hora, provenientes de la constelación de Gemini. Este año la Luna no bloqueará algunos de cuerpos sólidos más débiles debido a que se encuentra menguando
Lluvia de estrellas gemínidas
Este miércoles 13, a partir de las 21 hrs, aparecerá en el cielo
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Andrés Eloy Martínez Rojas
El Universal

Miércoles 13 de diciembre de 2006

Las noches nuevamente se verán adornadas como cada año en estas fechas por el paso de estrellas fugaces provenientes de la constelación de Gemini.

De acuerdo con la Sociedad Astronómica Urania del estado de Morelos se trata de la tradicional lluvia de estrellas decembrina de las gemínidas que produce una tasa de 60 meteoros por hora, número suficiente para convertirla en una de las más abundantes del año.

Este año la Luna no bloqueará algunos de los meteoros más débiles debido a que se encuentra menguando, por lo que el evento podrá ser visto desde las 21:00 horas de este miércoles 13 y hasta el amanecer del día 14.

Según la agrupación de astrónomos aficionados, las gemínidas constituyen una lluvia excepcional debido a la naturaleza de su origen, asociada a la existencia de un asteroide.

A diferencia del resto de las lluvias de estrellas anuales que se originan en el polvo que los cometas dejan a su paso por las cercanías del Sol, las gemínidas tienen su origen en el polvo que deja el asteroide Faetón 3200, como lo reveló en 1983 el satélite IRAS, que lo descubrió accidentalmente mientras estudiaba fuentes de radiación infrarroja.

Pero en vez de resolver el problema del parentesco de las gemínidas, el descubrimiento del IRAS simplemente hizo más profundo el misterio. Faetón parece ser un asteroide. De hecho está catalogado como uno de los asteroides potencialmente peligrosos, puesto que suele pasar a unas ocho veces la distancia entre la Tierra y la Luna.

Los asteroides que esparcen desechos en el espacio como un cometa son en verdad raros y por consiguiente los astrónomos están aún más desconcertados. Algunos astrónomos sospechan que Faetón 3200 fue alguna vez un cometa que debido a tránsitos sucesivos alrededor del Sol perdió la capa de hielo que pudo haberlo cubierto. Las partículas que despide este asteroide pudieron originarse en una antigua colisión con otro asteroide, especulan algunos.

Otra teoría propone que Faetón probablemente era muy similar a otros cometas hace muchos siglos, con una cabeza borrosa y una brillante cola de polvo. Pero en razón a su órbita de periodo corto y cercana al Sol, el cometa fue rápidamente llevado a su prematura extinción.

Cada año y medio Faetón vuelve a moverse hacia el Sol desde el cinturón de asteroides y pasa muy cerca de él, aún más cerca que el planeta Mercurio. Tales encuentros cercanos con el Sol han de haber cocinado a Faetón, evaporando sus hielos y dejando tras él una capa de rocas y polvo tipo asteroide.

Hoy en día las gemínidas son generalmente catalogadas como una de las mejores lluvias anuales de meteoros. Pero no fue siempre así. Poco antes de mediados del siglo XIX no había gemínidas, o al menos no suficientes como para llamar la atención.

La primera tormenta de las gemínidas apareció de repente en 1862, sorprendiendo a los observadores, quienes vieron 15 ó más estrellas fugaces por hora, levantándose una polémica entre los astrónomos sobre la naturaleza del huidizo cuerpo que no se resolvería hasta 1983.

Para observar las gemínidas el miércoles 13 de diciembre deberemos mirar el cielo después de las 21:00 horas, cuando la radiante o punto del cielo por donde aparecen los meteoros se haya elevado lo suficiente sobre el horizonte oriental como para distinguir los primeros meteoros de la noche que se caracterizan por la ausencia de estelas y por su gran brillo.

El fenómeno que iniciará relativamente temprano se prolongará a lo largo de toda la noche hasta el amanecer, pudiendo ofrecer una visión de 60 meteoros por hora. Ubicados en lugares con cielo despejado, lejos de las luces de la ciudad o en zonas montañosas y bien abrigados, tendremos seguramente un asiento de primera fila para disfrutar de las gemínidas.

Este año científicos de la NASA escudriñarán con telescopios acoplados a cámaras electrónicas muy sensibles a la Luna en fase menguante en busca de impactos de geminidas que lleguen a ser visibles. Tales impactos, ahora se sabe, son más frecuentes de lo que previamente se suponía, siendo las geminidas una buena oportunidad para corroborarlo y aprender más de las grandes energías que se disipan tras el impacto de pequeñas partículas de polvo sobre la superficie de la Luna a gran velocidad. eca

 

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