Una de las respuestas a esa pregunta, podría ser el benchmarking, pero ¿está familiarizado con el término y el proceso? A continuación le damos un vistazo de esta socorrida práctica empresarial.
Sus antecedentes se remontan a 1979, cuando Xerox quiso dar verdadera competencia al mercado internacional de las fotocopiadoras. Entonces les vino la idea de cambiar radicalmente la ingeniería de su producto en relación con sus competidores.
Se trata de un proceso de mejora a través de una continua identificación de entendimiento y adaptación de las prácticas y procesos más destacados que se encuentran dentro y fuera de una organización. Normalmente, el benchmarking empresarial se realiza con empresas punteras que tienen gran rendimiento en otros sectores industriales.
Sus objetivos son encontrar quién hace mejor el proceso y resolver fallas; crear estándares de funcionamiento; medir su funcionamiento, procesos y estrategias; medir proceso del negocio; determinar su funcionamiento en cierto plazo; acelerar las mejoras; establecer objetivos; crear sentido de cambio; aumentar la satisfacción del clientes; realizar ajuste en la dirección; y proporcionar un proceso positivo, activo y estructurado.
Se basa en el ciclo de mejora continua de Deming (Planea, Ejecuta, Verifica y Actúa; por sus siglas en inglés PDCA). Dicho ciclo asegura la concepción del benchmarking como un proceso continuo, no como una actividad temporal.
El benchmarking permite a las organizaciones comparar a fondo su trabajo, considerado como “el mejor”, así como también adquirir un conocimiento profundo de la tecnología, de los procesos y las prácticas necesarias para adelantarse a los competidores y convertirse en las número uno. Es importante mencionar que si decide hacerlo significo un esfuerzo para la empresa en cuanto a planificación, tiempo, investigación y dinero.
Los pasos
El proceso implica la comparación de la ejecución de ciertas prácticas de una compañía, tomando como base parámetros medibles o cuantificables de importancia estratégica con otras compañías que se sabe han obtenido mejor rendimiento en esos parámetros.
El primer paso es planificar y en él la empresa define cuál es la finalidad del estudio que estará relacionado con los objetivos estratégicos de la empresa. También debe documentar sus proceso y definir un equipo encargado del proceso.
Luego viene la investigación. En ella se deben buscar a organizaciones con operaciones y procesos más eficientes que los propios, así como elegir fuentes de información y métodos para la recolección de datos.
Sigue la etapa de observación que es cuando se recogen los datos, observando métodos y prácticas de trabajo del socio elegido. Después se deben analizar los datos obtenidos con para emprender un plan de acción.
Por último, están los procesos de adaptación y mejora. El primero, se refiere a comunicar los resultados del estudio al personal a fin de implementar los cambios. El segundo, es cuando el proceso de benchmarking se cierra recalcando la importancia de generalizarlo a todos los niveles de la organización con la intención de mejorarlo continuamente.
En conclusión, el benchmarking es una herramienta que identifica, establece y logra estándares de excelencia; una práctica para medir su desempeño contra organizaciones de clase mundial; una experiencia de investigación, aprendizaje y seguimiento de mejores prácticas para ponerlas en funcionamiento; un proceso continuo de medición de servicios y prácticas de la competencia; pero, sobre todo, una herramienta de negocios y de calidad para mejorar los procesos de su empresa.
Bibliografía utilitaria
FINNIGAN, J. P. Guía de benchmarking empresarial. Prentice Hall. Ciudad México, 1997.
VALL, Antonio. Benchmarking Guía Práctica. Gestión 2000, 1999.
BOXWELL, Robert. Benchmarking para competir con ventaja. McGraw-Hill/ España.