Cuando alguien inicia un negocio, generalmente lo que pretende es hacer de esa actividad algo lucrativo. Sin embargo, en el mundo existen otro tipo de emprendedores: los sociales. Si bien estas personas tienen la visión, creatividad y determinación tradicional de los creadores de negocios, su objetivo es diferente: producir un cambio social que sea significativo.Un ejemplo es Muhammad Yunus, quien gracias a los microcréditos logró que millones de personas crearan sus propios medios de subsistencia. Si bien en un inicio su labor fue social, después se convirtió en algo rentable.
En México, por ejemplo, Florence Cassassuce, directora del proyecto de agua de la organización civil Niparajá, creó un filtro con una lámpara ultravioleta que se venderá a partir del próximo mes en Baja California Sur y que pretende solucionar un problema de contaminación en los pozos de la región.
Según Cassassuce, la idea surgió cuando detectaron que 50% de los pozos en Baja California están contaminados con heces fecales, lo que la llevó a desarrollar un filtro a partir de una cubeta tradicional, una lámpara y un sistema especial de circulación de agua.
El proyecto inició en 2004 y Cassassuce explicó que lo presentaron en un concurso internacional del Banco Mundial, donde fue escogido entre 3 mil proyectos de tecnologías ambientales y obtuvo un premio por 170 mil dólares para desarrollarlo.
Gracias a ello, se dedicó a buscar los distintos componentes y fabricantes que le permitieran vender su sistema "Por ejemplo, para la lámpara ultravioleta negociamos con varias empresas. Una normal cuesta 22 dólares, pero gracias a un acuerdo con General Electric, el producto nos lo van a fabricar en 3.70 dólares, con las especificaciones que pedimos".
La emprendedora explicó que en el proyecto participaron especialistas, pues por ejemplo en el diseño estuvo presente Óscar Rodríguez, pero también recibió apoyo de distintas universidades de Estados Unidos, como por ejemplo el Massachusetts Institute of Technology (MIT).
Comentó que una vez que desarrollaron el sistema el siguiente paso fue entablar alianzas y negociaciones con los distintos niveles de gobierno para que pudieran distribuirlo en las zonas rurales. "Llegamos a un acuerdo con el gobierno de Baja California, pero más adelante se sumaron los niveles federal y municipal y la Comisión Nacional del Agua.
Los filtros están en etapa de producción y se calcula que cuesten alrededor de 300 pesos, los cuales en su totalidad serán financiados por los diferentes participantes en el proyecto, con beneficio para unas 10 mil familias de la región.
Cada familia tendrá un sistema de este tipo y que cuando la lámpara falle -tiene una vida útil de 10 años-, Diconsa las venderá para que las comunidades las tengan a mano.