Emilio J. López /EFE/Reportajes
El Universal
Jueves 26 de octubre de 2006
Ubicado en el corazón de la ciudad de Miami, con un diseño espectacular a cargo del arquitecto argentino César Pelli, el nuevo Centro Carnaval, que se inauguró oficialmente el 5 de octubre, quiere convertirse en un imán cultural que atraerá a Miami a visitantes de todo el mundo.
Vistos desde fuera, los dos edificios del Centro, el que alberga el Teatro de Ballet y Opera Zill, con capacidad para 2 mil 450 espectadores, y la Sala de Conciertos Knight, que sienta a 2 mil 200 invitados, dan una impresión de monumentalidad.
Se trata de uno de los complejos artísticos más grandes del mundo, pues ocupa una superficie de 50 mil metros cuadrados y muestra referencias al "cubismo y a las montañas bíblicas", explica Roberto Espejo, arquitecto del equipo de César Pelli, quien ha diseñado algunos edificios tan conocidos como las torres Petronas, de Kuala Lampur.
Más de 30 mil metros cuadrados de granito veteado "traído todo de Sardiña (Italia)", prosigue Espejo, quien asegura que el conjunto de Miami, de estilo "moderno romántico", tras cinco años de construcción, es la "joya de todos los centros artísticos de Estados Unidos".
El proyecto, con un costo final cercano a los 500 millones de dólares, financiado con capital público y del sector privado, recibió la inyección económica de dos poderosos mecenas de las artes: la compañía de cruceros Carnival, con 20 millones de dólares, y la Fundación Knight, que aportó otros 10 millones.
Lo esencial es que "aquí se tuvo el coraje" de no proyectar una "sala multidisciplinar que se usase para todo", sino de destinar "un edificio para todo lo que es teatro y otro para la música", indica Espejo.
Otro de los aciertos novedosos del Centro es la impresión de intimidad que el invitado siente nada más entrar en las salas principales.
Desafíos teatrales futuros
Así, la Casa de Ballet y Opera está construida de manera que, pese a que sienta 2 mil 450 personas, la sensación que transmite es de "intimidad y cercanía", afirma Alec Stoll, consultor de teatro y uno de los responsables de la elaboración del manual que se siguió para el diseño de la sala.
"Hemos suprimido la idea de una sala muy larga para albergar a los invitados", puntualiza Stoll, quien muestra su admiración por la gigantesca cortina con dibujos estilizados de hibiscus y frondosas palmeras, obra del artista neoyorkino Robert Zakanitch, que enmarca el escenario.
Va a ser, continúa, uno de los mejores teatros del mundo, "único por su diseño, por su acústica y por la sabia decisión de construir dos edificios", algo que permite una gran flexibilidad para poder adaptarse a todos los imperativos de las presentaciones.
El escenario de la Casa de Ballet y Opera es uno de los grandes triunfos de este proyecto artístico.
No sólo es uno de los más grandes del mundo, con 61 metros de largo y 42 de ancho, sino que está concebido para hacer frente a los posibles desafíos teatrales del futuro.
Es una sala "con mucho de Broadway en su diseño, muy operística, una moderna interpretación de la clásica Opera House" , señala Toll, al tiempo que detalla el innovador y práctico uso del techo móvil, un gigantesco disco que permite al moverse una mejor distribución del sonido.
No le va a la zaga, en cuanto a diseño, versatilidad y perfección acústica el Auditorio Knight, una sala en la que domina el tono claro de nobles maderas (roble claro y arce) y una decoración con referencias tropicales y paneles móviles en las paredes de expresión japonesa y estilo minimalista.
No hay nada dejado al azar, ni nada que esté sin sentido. Cada detalle es exquisito.
Acústica variable
Lo más asombroso de este auditorio es, paradójicamente, algo que no se ve: el diseño acústico, destaca Espejo, que permite al espectador "sentirse como si estuviera en una sala con capacidad para 50 personas escuchando un concierto de cámara".
Es un sistema que se denomina "acústica variable", precisa Espejo, y que se articula mediante el techo móvil, que amplifica o reduce la expansión de las ondas del sonido, y la posibilidad de "abrir o cerrar espacios alrededor de la sala con más de 84 puertas".
El presidente del Centro Carnival, Michael Hardy, definió el complejo como "el centro artístico más grande de Estados Unidos" y que Miami cuenta "por primera vez con un centro de arte internacional" .
Música y danza en números
2 mil 200
invitados
caben en la sala de conciertos Knight
2 mil 400
espectadores
entran cómodamente sentados en el Teatro de Ballet y Opera Zill
500 millones
de dólares costó el proyecto integral hasta que se inauguró oficialmente