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Artistas a pesar de todo

Héctor y Federico Barra Gómez son dos hermanos que decidieron montar un taller de instrumentos musicales primitivos, pues buscan rescatar la esencia del sonido
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Los hermanos Barra Gómez decidieron montar un taller de instrumentos musicales primitivos(Foto: )
  • Cobertura de Historias de éxito
  • Paola Morales M./ELUNIVERSAL.com.mx
    El Universal
    Jueves 05 de octubre  de 2006

    08:02 El matrimonio Barra Gómez tenía una peculariedad. Él y ella estaban dedicados a las artes. Él, chileno, muralista, ceramista y escultor. Ella, mexicana, restauradora y pintora. Además padres de Héctor y Federico. Con dicho entorno, la apuesta sería que esos niños se dedicaran a las artes, pero no pasó así.

    A pesar de esa historia familiar, de vivir entre talleres, herramientas, pinturas y pinceles, estos chicos se fueron a lo técnico. Héctor se hizo metalúrgico y Federico ingeniero en electrónica por la Universidad Iberoamericana: “Tratamos de apartarnos de eso, pero la vida, el destino o esa semillita que uno trae dentro es lo que nos hizo regresar a los orígenes”, explica Federico en entrevista con ELUNIVERSAL.com.mx.

    De esta forma, hace cuatro años pusieron un taller de instrumentos musicales. Todo inició porque Héctor (38 años) comenzó a hacer algunas artesanías con barro y coco, mientras que Federico (36 años) continuaba trabajando en una compañía en un proyecto para el Metro, pero su hermano mayor siempre le estaba pidiendo hacer un proyecto juntos.

    Por aquel tiempo, el hermano menor tuvo que tomar varias decisiones importantes, entre salir del país y de su empleo, pero todo derivó en aceptar la propuesta de Héctor: “Nosotros empezamos a partir de la decisión de ‘vamos a hacer artesanía, vamos a crear nuestras propias cosas’ en lugar de estar allá afuera trabajando para alguien más”, comenta Federico.

    Entonces desde un taller en casa, con la infraestructura heredada por su padre, comenzaron a fabricar instrumentos musicales primitivos: “Lo hicimos por irnos a la esencia del sonido, de los instrumentos musicales que, por un lado, no vemos comúnmente y estamos rodeados de demasiada tecnología sin entender lo básico. Hay cosas tan sencillas como el sonido de un tambor y a la gente le parece increíble porque es más fácil entender una computadora. Para nosotros más que un negocio es un estilo de vida. Lo que nos gusta, tratamos de crearlo y tratamos de vivir de ello, esa es la esencia del artista y del artesano”, narra Federico.

    Para arrancar, requirieron de una inversión inicial de aproximadamente 10 mil pesos para comprar materia prima y algunos instrumentos, los cuales provinieron de préstamos familiares para verlos de regreso en dos meses. Con eso comenzaron a vender en un local en el Bazar del Sábado en San Ángel, también herencia de su padre.

    A pesar de que la empresa ha ido con muchos altibajos, han recibido préstamos de Fondeso (Fondo para el Desarrollo Social de la Ciudad de México) por 30 mil pesos y pagadero a dos años, los cuales utilizaron para crear más empleos. Asimismo han sido beneficiarios de préstamos de Fonaes (Fondo Nacional de Apoyo a las Empresas en Solidaridad) por 20 mil pesos.

    Federico recuerda que en principio todos sus procesos eran muy artesanales porque todo se hacía pieza por pieza y hoy hacen producciones en serie: “Son instrumentos cuyo proceso es muy difícil de mecanizar, pero hemos creado ciertas máquinas que nos han ayudado a eficientar los procesos”. Como referencia, antes hacían 20 tambores grandes cada dos o tres meses y hoy los hacen por quincena.

    Tienen un catálogo de 100 productos. El más socorrido y que al mismo tiempo es el que más ganancias les deja es el tambor chamanico: “Es un tambor plano, estético, sonoramente agradable, pero su éxito se debe a que se usa mucho en todas las técnicas de sanción alternativa que se pusieron muy de moda”. Cuesta 500 pesos.

    Hace dos meses y medio abrieron una tienda en el centro de Coyoacán, además sus productos se encuentran permanentemente en el Bazar del Sábado en San Ángel, en la Plaza de San Jacinto y en tiendas como Educal. Exportan de manera ocasional y están en negociaciones para exportar a España

    Su único plan por el momento es consolidar la tienda.

    Más información: (55)56 58 70 99 / 56 19 78 87 / copihue@prodigy.net.mx / www.copihue.com.mx



     

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