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Cuernavaca, Morelos.- Especialistas en la atención de la diabetes urgieron a cambiar el enfoque en el tratamiento de esa enfermedad en México, a fin de mejorar su control y abordar aspectos más humanos entre quienes la padecen.
Expresaron que el impacto emocional, la depresión, el abandono de buenos hábitos, la negación, la rebeldía ante el tratamiento, así como la visión pesimista y negativa del futuro, constituyen algunas de las consecuencias que trae consigo la diabetes y a las que la ciencia ha puesto atención mínima.
El especialista Rafael Bravo expuso que las complicaciones familiares, la ansiedad, la discriminación, el retiro prematuro, la severa disminución en la calidad de vida y el dolor espiritual también se suman al listado de padecimientos sicológicos y emocionales de personas diagnosticadas con esta enfermedad.
En el seminario Cambiemos la Diabetes, realizado en esta ciudad, el experto explicó que la clave para alcanzar un control óptimo de la enfermedad radica en una total disposición del paciente a efectuar los regímenes necesarios en medicación y alimentación.
Precisó que una diabetes mal cuidada o un tratamiento inadecuado traen consecuencias o complicaciones severas como la ceguera, amputaciones, infartos y hasta la muerte.
De ahí la importancia de los programas, tanto públicos como privados, para la prevención de la diabetes. Al respecto, recomendó el uso oportuno de insulinas modernas para retrasar y eliminar las complicaciones derivadas de un mal cuidado.
Detalló que el impacto generado por esa enfermedad que aqueja a 6.5 millones de mexicanos y a 230 millones de personas en el mundo se debe a que su control no es eficaz en la mayoría de casos.
Indicó que, según el Estudio Nacional de Insulina realizado por la iniciativa privada a principios de este año, se calcula que de los pacientes ya diagnósticados con diabetes entre 50 y 85 por ciento no han podido controlar eficazmente la enfermedad.
En estos casos, señaló, los pacientes corren el riesgo de sufrir debilidad visual o la amputación de alguno de los miembros. Las insulinas modernas, mencionó, representan un avance significativo en el manejo y control de la diabetes.
La seguridad que brinda en el tratamiento ha provocado que en Gran Bretaña 53 por ciento de los diabéticos la empleen; en Estados Unidos 35 por ciento; en Europa 30 por ciento; en América Latina 10 por ciento, mientras que en México sólo cuatro por ciento.
El promedio de uso diario de insulina en el país, subrayó, es de 30 unidades por cada paciente que ha decidido tomar ésta como la mejor opción de tratamiento.
Indicó que el cambio en el enfoque del tratamiento de la diabetes en México "no se logra con ciencia, por lo que se requieren soluciones que también sean humanitarias, educativas y que incluyan regulaciones gubernamentales y públicas a nivel nacional y global".
sgf