![]() |
![]() |
![]() |
| |||||||||||
| Javier Sordo Madaleno, arquitectura rentable y de vanguardia El empresario encontró el éxito al combinar su actividad profesional con el negocio inmobiliario. Es el creador de obras como el CRIT, el Club de Industriales, el Westin Regina y la remodelación de Plaza Universidad
David Aguilar / El Universal "Me gustaría que se creara un organismo como el Instituto Federal Electoral (IFE) donde participen historiadores, arqueólogos, arquitectos, ingenieros, urbanistas, colonos, constructores y funcionarios de gobierno, y analizar qué es lo mejor para las ciudades. Sería ideal que esta labor la hicieran de forma desinteresada y que ahí definieran lo que pasará en México durante los próximos 25 años", dice en entrevista con EL UNIVERSAL. El director de la firma Sordo Madaleno y Asociados, que se fundó en 1982, narra que su abuelo era un agente que se dedicaba al negocio inmobiliario a inicios del siglo XX en México, por eso su papá, Juan Sordo Madaleno, se hizo arquitecto. Él fue autor de muchas obras, entre las más conocidas: Plaza Universidad y el hotel Presidente Intercontinental. "Mi inquietud por esta profesión viene desde mi casa", refiere mientras se toma las manos entre sí y enfoca la mirada hacia sus recuerdos. Su padre murió cuando él tenía 27 años y decidió continuar con la labor que él había iniciado. De eso hace ya más de dos décadas. "Lo primero que me di cuenta es que, pese al prestigio y nombre que dejó mi padre, el trabajo nunca me llegó a la puerta sino que tuve que ir en su búsqueda", rememora. La forma de promoción de este arquitecto es sencilla: localiza un terreno y busca a los dueños para proponerles un proyecto. Sordo Madaleno dice que pese a que tuvo muchas puertas abiertas desde el inicio del despacho, allá por 1982, siempre tuvo que convencer a la gente de que su idea era buena y, lo más difícil: hacerlos confiar en que resultaría rentable. "Una de las razones por la que me metí a la promoción inmobiliaria fue porque me di cuenta que mucha gente no sabía vender sus proyectos, no le ponían lo que el inmueble necesitaba. No les importaba si el edificio era eficiente y si en verdad daba los servicios necesarios para la gente que lo habitaría", refiere. Todavía, dice, hay propietarios que tienen la idea de que sólo debe construirse algo bonito y barato, "pero para nosotros en el despacho nuestra propuesta es realizar espacios creadores de estados de ánimo, formas de ser, estilos de pensar y de vida. Nos metemos en algo más allá de la simple promoción inmobiliaria", agrega. ¿Y 21 años después sigue tocando puertas?, se le pregunta. Sordo Madaleno, aficionado a los toros de toda la vida, responde: "En este negocio tienes que ser novillero. Debes de tener hambre de hacer las cosas bien en todo momento. En este país no es posible hacer muchos proyectos buenos cada año, es difícil que se conjuguen los elementos que los planes merecen", afirma. Inconscientemente pone las manos sobre la mesa, como sujetándose a tierra por medio de ésta. Continúa con su reflexión: "Yo soy de los que creo que cuando piensas que ya eres bueno y que ya mereces es cuando empiezas a desubicarte en la vida. Siempre se debe tener los pies en la tierra y tener presente las mismas bases, solidez, preocupaciones... en el momento que entra un empresario con sólo el afán de hacer nombre y se le olvida lo básico, es cuando un proyecto no funciona". Los programas donde interviene este arquitecto empresario van desde la aportación de un concepto, la idea arquitectónica, el diseño de interiores, la estructura financiera y la gestión de los créditos. "Cuando planeo un proyecto lo hago pensando en que sea un lugar donde yo quisiera estar, donde yo quisiera ir, donde pudiera pasarme un sábado o un domingo feliz con mi familia", manifiesta. Pero esta rara combinación de arquitecto con espíritu emprendedor forjó su concepto del negocio, aunque asegura que al igual que cualquier compañía, el pan de cada día es asegurar el flujo de efectivo. "Es muy difícil que logres que existan inversionistas dispuestos a poner dinero en tus ideas tal y como las propones y que al final sean un buen negocio", menciona. Agrega que "este balance es lo más complicado de concretar. Puede ganarte la avaricia si planteas hacer algo barato y cobrarlo caro; o al revés, puede darte por la pasión arquitectónica, te vuelas y ya no resultó el negocio". Y es que según Sordo Madaleno, hoy en día ya no sólo es cuestión de diseñar por la cuestión estética, sino que además debe ser rentable para los inversionistas. "Lograr bienestar en la gente que usa los espacios arquitectónicos y que haya inversionistas felices no es fácil de obtener", destaca. Un total de 160 personas se encargan de administrar y ejecutar una cartera de más de 10 proyectos en la actualidad. Y recuerda que cuando murió su padre encontró el despacho con sólo ocho personas. "La oficina se achicó conforme mi padre enfermó. Era normal: él ya era viejo y yo muy joven. La incertidumbre y coyuntura del momento propiciaron que la gente se fuera", recuerda. El primer plan relevante que tuvo en sus manos fue el Centro Internacional de Prensa para el Mundial de Futbol México 86, que luego se convertiría en el Centro Cultural de Arte Contemporáneo. Lo ganó 12 días después de la muerte de Juan Sordo Madaleno, su padre. En ese mismo sitio se edificará una torre en los próximos meses, pero Sordo Madaleno, lejos de creer que se cumple un ciclo, prefiere pensar que tendrá una torre junto a la que su padre hizo: el hotel Presidente Intercontinental. Este es un hecho poco común en los paisajes urbanos del orbe. |
|
El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Mapa de sitio © 2006 Copyright El Universal Online México, S.A. de C.V. | ||