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| Enrollan su negocio “Pizaflex” es un pizarrón flexible (tanto que se enrolla) y portátil para usarse como un pizarrón blanco, similar al papel rotafolio, la ventaja es que se puede utilizar muchas veces
Paola Morales M./ELUNIVERSAL.com.mx
Otros infaltables eran los tachones sobre el escrito, las líneas chuequísimas o, en el peor de los casos, el tener que desechar pliegos a la basura por la falta de astucia para transcribir lo que se pretendía exponer.
Julián García de 25 años es un estudiante de sexto trimestre de la carrera de Ingeniería Ambiental en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y, como nosotros, padeció y padece las presentaciones que exige exponer un tema determinado . Julián, como buen ambientalista, se dio a la tarea de renovar el esquema y de paso salvar a los árboles.
La “cosquilla” le empezó por ahí de marzo de 2005 a partir de la necesidad de tener algo en lo cual poder pintar y borrar y que además tuviera un fondo cuadriculado y milimétrico. Entonces creó “Pizaflex” , un pizarrón flexible (tanto que se enrolla) y portátil para usarse como un pizarrón blanco, tipo pliego papel rotafolio: “El primero de los motivos para hacerlo fue la necesidad, además de que nos dimos cuenta de que había una desventaja en el pizarrón convencional rígido (como la transportación, colocación y costo) y una desventaja en el rotafolio (ser de un solo uso). Haciendo un híbrido de ambos, hice un pizarrón que se pudiera enrollar, cargar como un rotafolio, pero que se usara muchas veces”, explica en entrevista con ELUNIVERSAL.com.mx, Julián García.
Sus dimensiones son mayores a una hoja convencional de rotafolio y mide 118.9 x 84.1 centímetros. Su área de superficie es igual a un metro cuadrado, viene impreso al reverso con un sistema de referencia cuadrangular coordenado y escala angular al centro, cuadrícula a centímetro delineado por múltiplos de cinco y al anverso es completamente blanco. En construcción
Fue hasta mayo de 2005, cuando comenzó a hacerse de los recursos para consolidar su idea, los cuales hasta el momento no rebasan los 26 mil pesos y han provenido de recursos propios, en su mayoría, de préstamos familiares.
Para agosto el producto estaba listo para lanzarse al mercado. Desde entonces la producción no ha sido constante dada la dificultad para conseguir el material adecuado: “Por tratarse de un producto nuevo, no es tan fácil. Por ejemplo, las medidas del papel que usamos son estandarizadas a nivel internacional, pero en México no lo hacen en esas proporciones. Ese fue el primer problema. Otro, fue hallar el material idóneo para recubrir el papel, pues debía cumplir con características como permeabilidad y resistencia”, explica Julián. Así la lista de problemas se incrementó hasta que, en asociación con Juan Carlos Martínez (26 años) logró sacar el pizarrón que cumplía al pie de letra con todas y cada una de sus expectativas.
Hoy, este dúo se ha convertido en el pionero en desarrollar este concepto en México. Con un costo de 40 pesos por pieza, distribuyen en papelerías, dependencias de gobierno, delegaciones y universidades, principalmente en el Distrito Federal, aunque también lo hacen en menor escala en Querétaro y San Luis Potosí.
Sus planes son desarrollar más productos y proyectos innovadores a la par que continúan estudiando. A Julián le faltan ocho trimestres para graduarse.
Más información: pizaflex@gmail.com/ (55) 5335 1080 |
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