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Un alquimista de la limpieza

Inició su negocio con 20 pesos, de aquellos de antes, con los cuales compró los materiales para hacer un carrito y la materia prima para fabricar limpiador, cloro y jabón de coco. Hoy emplea a 85 personas y tiene 89 puntos de venta en todo el país
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  • Paola Morales M. / EL UNIVERSAL online
    El Universal
    Jueves 20 de abril  de 2006

    08:33 El alquimista era un hombre que profesaba el arte de la alquimia, un conjunto de especulaciones y experiencias, generalmente de carácter esotérico, relativas a las transmutaciones de la materia, que influyó en el origen de la ciencia química. Tuvo como fines principales la búsqueda de la piedra filosofal y de la panacea universal.

    En 1978 un hombre de Iztacalco en la Ciudad de México trató de imitar estas prácticas y lo primero que convirtió fue un pedazo de madera y cuatro baleros en un carrito. Para entonces, Juan José Fuentes trabajaba en unos baños públicos y un buen día decidió que tenía que independizarse y hacer algo con su vida de 26 años.

    Este amante nato de la química optó por ponerse a fabricar productos de limpieza. Con un ahorro de 20 pesos (de aquellos de antes) en la bolsa, se encaminó al mercado Hidalgo. Transformó entonces su dinero en cuatro baleros para hacer el carrito, cuatro envases o porrones de 50 litros, un tambo para el agua y materia prima para comenzar a fabricar limpiador, cloro y jabón de coco.

    Ya con todo armado, salió a las calles de la ciudad a tocar puerta por puerta a ofrecerles a las amas de casa productos para limpiar su hogar: “La idea me vino porque siempre me había gustado la química, en la secundaria, por ejemplo, hacía preparaciones que luego explotaban. Además como en ese tiempo trabajaba en los baños, me di cuenta de que siempre había necesidad de limpiadores, detergentes y jabones y pensé que esa carencia no era exclusiva de este negocio”, explica Juan José para EL UNIVERSAL online.

    Hoy, este hombre de 52 años y sin más formación que sus ganas, encabeza “Dogo”, una empresa de 85 empleados, dedicada a fabricar productos para la limpieza corporal, del hogar y la industria.

    En crescendo

    Tras un año de recorrer sin parar las calles y de hacerlo todo (fabricar, vender y cobrar), se incorporaron al negocio uno de sus hermanos y un cuñado, quienes aportaron algo de capital. Desde entonces a la fecha el negocio se hizo familiar y es dirigido por aquellos tres socios fundadores.

    Todo se ha financiado con capital propio, así pasaron del carrito a un triciclo; del triciclo a una camioneta; de una camioneta a toda una flotilla.

    Aunque en principio continuaron con el concepto de puerta por puerta, al verse en una mejor situación, incrementaron su oferta de productos y decidieron trabajar a nivel institucional; lograron captar dos mil clientes en negocios establecidos como lavanderías, lavados de autos e incluso al gobierno.

    Para 1994, como en multisonados casos, la devaluación casi los aniquila. Abandonan ese segmento –el institucional-- pues compraba pero no pagaba. Hubo que regresar a los orígenes: “Volvimos a mirar al ama de casa, aprovechar los diez pesos que traía en la bolsa y buscar la manera de volverle a vender. Lo hicimos y esto nos dio liquidez inmediata. No nos llamó la atención vender en supermercados porque te ahogan, la venta directa al consumidor es la mejor forma y en ese momento fue la solución”.

    Buscando formas de salir del atolladero, también comienzan a establecer puntos de venta. Hasta ahora conservan cerca de 30 propios, ya que en 2002 empezaron a concesionarlos, llegando hoy a 89 puntos de venta ubicados en DF, área metropolitana y algunos lugares del interior de la República.

    Este año planean empezar a franquiciar con la intención de abarcar todo territorio nacional e iniciar la proyección hacia otros países: “No se trata de que la familia acapare todo, vamos más allá y queremos compartir el éxito que hemos tenido en cada uno de los puntos de venta. Además creemos que es parte del éxito, además de las ganas, ver que algo se puede hacer, tener una mentalidad para desarrollar, crear, visualizar y tratar de pensar que si le va bien a uno, le puedo ir bien a muchos”.

    Desde su creación, “Dogo” ha trabajo bajo el concepto de venta a granel con un precio de mayoreo a partir de cuatro litros. Lo más vendido es el suavizante de telas, brillo para llantas y el shampoo para autos.

    Más información: www.productos-dogo.com.mx /

     
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