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| La tercera dimensión ataca al cliente La empresa mexicana de comunicación interactiva IMM Group aplica las más nuevas tecnologías en el posicionamiento y promoción de productos para lograr un acercamiento directo con el consumidor
Aída Ulloa Santacruz / EL UNIVERSAL ¿Qué le parece tener un moderador en tercera dimensión que interactúe con el público, o poder ver su producto en tercera dimensión saliendo de un libro? Pues esto ya es una realidad en México. IMM Group (Interactive Meetings & Marketing) es una empresa mexicana de comunicación interactiva. Fue fundada hace cuatro años por Antonio Gómez Miranda, quien cuenta con más de ocho años de experiencia realizando eventos y convenciones. Para él conocer bien su mercado es lo que le ha dado una visión de negocios más amplia y cada vez que una nueva tecnología llama su atención (aunque no haya sido desarrollada para este ramo) piensa en cómo puede adaptarla para su giro. Inició con la votación electrónica o Digivote. Se trata de un dispositivo con el cual los asistentes a un evento pueden votar e inmediatamente aparecen los resultados en una pantalla. Si se combina con videos, da a conocer un producto o realizar concursos al mismo tiempo. Su siguiente introducción fueron los DigiToones o maestros de ceremonia virtuales. Son personajes en tercera dimensión que como una mascota, un dinosaurio, un lápiz, un superhéroe o el logotipo de un producto pueden interactuar con las personas en tiempo real. Por ejemplo, en una conferencia vemos al ponente hablando con el moderador virtual presentado en una pantalla y al mismo tiempo este personaje invita a la gente a participar y responder a sus preguntas con ayuda del Digivote, mientras que en otra pantalla se presentan al instante los resultados de las votaciones. Otros usos del producto son: presentar un artículo en puntos de venta o dar la bienvenida. Rodrigo de León, encargado de proyectos especiales, comenta cómo funciona: "Son unos ´ciberactores´, una persona registra a los asistentes a la entrada de un evento, luego con un radio avisa a un locutor escondido quién es la persona que está a punto de entrar y justo en el momento en que pasa por una pantalla de televisión, el personaje lo saluda por su nombre, le da la bienvenida y si la persona lo desea puede interactuar con él". El anfitrión virtual se mueve gracias a un programa especial de computadora con una variedad de gestos, vestuario y escenarios, además de sincronizar la voz del locutor con los movimientos de la boca del personaje. Rodrigo asegura que aunque el modelaje sea ´infantil´, los personajes ayudan para crear un ambiente más relajado y dinámico, estimulando a la gente para participar más. Otros productos que están introduciendo a México son el libro mágico y la pantalla del futuro. Ambos artículos pueden usarse para mercadeo y publicidad. El libro mágico es un libro muy común, pero al abrirlo, gracias a un software especial y una pantalla de televisión, se observan imágenes en tercera dimensión que pueden girarse para ver todos los ángulos de un producto, "es algo similar a los libros que tenían antes los niños, que se abrían y se desdoblaban figuras de papel". Por otro lado, Future Screen o "la pantalla futurista" es un ejemplo de cómo la ficción supera la realidad, pues ya fue presentada en la película Minority Report, estelarizada por Tom Cruise en el 2002. Es una pantalla que detecta el movimiento de las manos y proyecta las imágenes en vidrio, plástico o micas. Aunque la empresa ya está ofreciendo estos productos a algunos clientes potenciales, e incluso ya han recibido ofertas de compra, continúan haciendo pruebas y conociendo a profundidad el funcionamiento de estas tecnologías. Para su director general, la tecnología le ayuda a presentar las cosas de una forma diferente. Su labor es aprender de ésta y de los proveedores en otros países, desarrollarla y colocarla en el mercado mexicano, así como idear productos novedosos. "Las empresas a veces gastan muchísimo dinero en vestir un stand, pero a veces se olvidan de la esencia, que es el producto y cómo transmitir su mensaje de forma impactante". En los stands la gente juega o concursa y para Antonio el resultado final es que se vayan recordando una frase, una marca, etcétera. La filosofía de la empresa es renovarse o morir, por eso su director estimula a sus empleados para siempre estar un paso adelante. "Podemos entender la tecnología, nos sobra creatividad e ingenio, pero hay que aprender a trabajar en equipo y tener una visión en conjunto", asegura. Actualmente sus clientes más fuertes son los laboratorios de la industria farmacéutica como Pfizer, Wyeth, Shering-Plough, Roche, Lilly; así como Sabritas, Coca-Cola, Soriana, Avon, Banamex; algunas armadoras de autos como General Motors, Chrysler, entre otras. |
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