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Negocios a todo peluche

Un regalo inspiró a la fundadora de la empresa mexicana dedicada a la fabricación de muñecos de peluche, que busca ampliar su presencia
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Humberto Niño de Haro / El Universal
El Universal
Viernes 07 de abril  de 2006

12:46 Todo comenzó en un viaje. Hace más de 30 años. María Eugenia Garza fue de vacaciones a Europa y trajo desde aquel continente un regalo para su mamá: un payaso de peluche.

En la víspera de la Navidad, Inés Saavedra, inspirada en el obsequio, decidió regalar muñecos de peluche a sus 40 nietos, por lo que solicitó el material para que ella misma los elaborara, aunque el proveedor de las caritas de vinil para los muñecos sólo podía surtirle como mínimo 500 piezas.

Con el material que sobró, Inés Saavedra decidió fabricar más muñecos para venderlos entre sus familiares y vecinos. Sus primeros pasos fueron exitosos y la animaron a conformar con sus hijas un taller de muñecos de peluche.

La fama de los productos de Margie -nombre que tomó de su hija mayor y a la que le había regalado el payaso de peluche- les permitió entrar a cadenas comerciales como Sanborns, su primer cliente de la empresa, Liverpool, Casa Ley, así como las tiendas de regalos de los hospitales Ángeles.

En la actualidad, Margie opera a nivel nacional con un catálogo superior a 250 modelos diferentes, con muñecos que van de los 15 centímetros hasta los que superan el metro de tamaño. Emplea a 50 trabajadores, en su mayoría mujeres, aunque también brindan opciones para adultos mayores y gente con discapacidad.

"Este trabajo es de mucha mano de obra, es realmente artesanal. Por este motivo, un peluche no es igual al otro, ya que cada empleado transmite su propio feeling", comenta María Eugenia Garza, directora de la compañía.

Otro de los rubros que explotó Margie fue la fabricación de peluches promocionales para empresas como Bimbo y personajes de Burundis y Rosita Fresita, y recientemente para el parque ecoturístico Xcaret.

Respecto de la piratería, la responsable de la administración de la empresa comenta que los productos chinos les "dieron en la torre" porque son de menor calidad pero mucho más baratos.

"Existe una competencia desleal, no pagan impuestos y en muchos casos se trata de talleres clandestinos, donde sus trabajadores no cuentan con prestaciones de ley".

Y no sólo eso, la situación se agrava cuando se comercializa con productos de marcas registradas que obligan a tener una licencia para su elaboración y ante la falta de regulación convierten a la actividad en incosteable, agrega. Otro problema, indica, es que el mismo peluche dejó de producirse en el país. Aunque Margie no importa directamente la materia prima de China, su proveedor del material sí lo hace. "También confeccionan muñecos con peluche nacional, pero cada vez son menos piezas", dice la empresaria. Aunque no proporciona cifras sobre sus ventas y ganancias, Garza destaca que su producción mensual es en promedio de 15 mil muñecos. Dentro de los planes de la empresa en la que ahora participan María Eugenia y sus hermanas Alicia e Inés, está el incursionar en el mercado de Estados Unidos y los países de Centroamérica, aunque estiman que estos proyectos podrían concretarse en los próximos dos años.

amr

 
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