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La seriedad del color Tanto su elaboración, aplicación y hasta conservación, la pintura automotriz es de cuidado
José Luis Alarcón Vela Pero no siempre fue así, ya que a principios del siglo XX, el pintado de los automóviles se realizaba de forma netamente artesanal con pinturas aplicadas a mano, utilizando el tradicional pincel como lo especificaban los métodos empleados por los fabricantes de coches de caballos. Cada capa de pintura al aceite se debía secar al aire, tras lo cual se pulía con aceites y abrasivos. Posteriormente se aplicaba la mano de acabado que, evidentemente, se secaba al aire. Esta sucesión de operaciones requería por lo menos una semana. Después llegaría Henry Ford y su modelo “T”, quien hizo famosa aquella frase de que el cliente podía adquirir su vehículo en cualquier color siempre y cuando fuese negro. Ford introdujo la cadena de montaje enfrentando los graves problemas de la sección de pintado, que no conseguía seguir el nuevo ritmo de producción, como consecuencia de la realización manual de dicha operación y de su lento secado. Con el fin de reducir el tiempo necesario para el pintado, se recurrió a diversas soluciones en la aplicación de capas de pintura más delgadas para obtener un secado más rápido y acelerar el trabajo de acabado. Sin embargo, se obtuvieron unos resultados desastrosos: al cabo de pocos días la pintura se descascaraba y cambiaba de color. Hasta 1923, con la introducción de las pinturas celulósicas, dicho problema no halló una solución válida. Para aprovechar al máximo las características de esas pinturas (secado casi instantáneo y posibilidad de modificar su viscosidad), se ideó el sistema de pintado por pulverización mediante pistola de aire comprimido, mejor conocido como soplete. La pintura, en lugar de ser aplicada a mano con el tradicional pincel, se pulverizaba finamente mediante un aerógrafo. Esta innovación eliminó los graves inconvenientes de acumulación al final de la cadena de montaje, señalando así una etapa fundamental en la historia de la fabricación de automóviles en serie. En la actualidad, el proceso de pintado de un automóvil es una labor altamente sofisticada y casi enteramente automatizada que requiere inversiones muchas veces millonarias en materia de instalaciones y herramientas específicas, como los famosos robots de pintado y el horno de secado. Hoy los fabricantes de automóviles y la industria química se esfuerzan en el plano mundial en reducir la utilización de disolventes orgánicos, que son sustancias contaminantes, al aplicar las diferentes capas de pintura sobre las carrocerías. El cuidado de la pintura Agua limpia y en abundancia es el elemento más importante para conservar la pintura del automóvil, y el mejor modo de lavarlo es sin cepillos, a mano, realizado por el propio dueño del vehículo, ya que es la única forma de darse cuenta si el auto a sufrido alguna imperfección. Se debe utilizar un champú para autos de primera calidad (siguiendo fielmente las instrucciones del envase) y una gamuza o una esponja bien limpia en el proceso de lavado. Los detergentes para el hogar, si bien son ampliamente usados por muchos automovilistas, no son precisamente los más adecuados para los autos. Al final se debe enjuagar con bastante agua y secar con la misma gamuza. Algunos fabricantes sostienen que lo mejor que le puede ocurrir a la pintura del automóvil es que no pase por un lavado automático y que la labor de lavado se lleve a cabo de manera manual, siempre y cuando sea posible. Si lo que se desea es conservar lo mejor posible la pintura, es recomendable quitar inmediatamente esas partículas de suciedad que parecen inofensivas, muchas veces, pero que a la larga resultan agresivas. Nos referimos, por ejemplo, a los excrementos de los pájaros, las resinas de los árboles, los restos de insectos, las manchas de alquitrán, las precipitaciones industriales y otras sustancias. Muchas de estas manchas, como los excrementos, requieren un “ablandamiento” con abundante agua antes de intentar removerlas. Algo que se ha puesto de moda y que afecta a la pintura del coche es que en algunos semáforos se venden —y demuestran— pistolas de burbujas de jabón para los niños, que revientan sobre la pintura del auto y con el calor se secan rápidamente y la manchan. Por supuesto que cuanto menos sol reciba, principalmente si es intenso y esté menos a la intemperie, la pintura del automóvil durará mucho más. Estos factores le interesarán más al automovilista que desee conservar su auto por muchos años, digamos más de 10 con su pintura original intacta. Sobre el pulido y encerado del vehículo es conveniente hacerlo solamente cuando la pintura empieza a perder su brillo y el lavado corriente no es suficiente para sustituirlo. No es necesario realizar el pulido antes de un año después de la entrega del vehículo nuevo. Sin embargo, el encerado puede hacerse antes. Se debe lavar y secar bien el automóvil antes del proceder a las tareas de pulido y encerado, con la finalidad de no rayar la pintura. Pulir primero con alguna sustancia abrillantadora y encerar luego con cera fluida o sólida. Hay muchísimos productos en el mercado para estos menesteres, pero es necesario seguir al pie de la letra las instrucciones de los envases. |
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