Calidad de gobierno

Uno de los principales indicadores de la calidad de un gobierno es la relación que existe entre autoridades y ciudadanos. En este ámbito la relación del ciudadano con sus policías es un claro indicador de la confianza. En los regímenes autoritarios las fuerzas del orden suelen contar con amplios márgenes de discrecionalidad: ellos deciden quien se encuentra dentro o fuera de la ley. El ciudadano cuenta con escasos recursos de apelación y no existen instancias que vigilen que sus derechos sean respetados.

Justicia en las contribuciones

La riqueza de un país es generada por la productividad de su población y de sus empresas, por la sólida relación entre oferentes de bienes y servicios y consumidores. Del mismo modo los contribuyentes son quienes, con el fruto de su trabajo, pagan obligaciones fiscales a los gobiernos, para que éstos, a su vez, puedan administrar el tesoro público.

Estamos enojados, ¿se vale destruir?

“Hay épocas de decadencia [en las que] pasamos de las obscuras alegrías a los oscuros dolores. Y la conciencia de una infinita pérdida hace que el pasado y el porvenir se nos aparezcan llenos de atractivos, y mientras el instante huye para no volver más, nos balanceamos en épocas remotas o en fantásticas utopías.” Ernst Jünger, Sobre los acantilados de mármol.

Grandes logros, grandes retos

Este lunes Banxico dio a conocer los resultados de la cuenta de viajeros internacionales de 2017, confirmando que nuestro país recibió una cifra récord de 39.3 millones de turistas internacionales, un crecimiento de 12% anual. De este total, 18.6 millones llegaron por la vía aérea, 10% más que en 2016 y también un nuevo máximo histórico.
 

Cero tolerancia a la falsificación de documentos

La transparencia genera confianza, incentiva la participación ciudadana y es insumo primordial para la toma de decisiones mejor informadas. En época electoral esto resulta particularmente relevante ya que otorga certeza al próximo proceso democrático, el más grande de la historia de nuestro país. Toda información que se ponga a la vista con respecto al proceso electoral y sus temas tangenciales aporta para todos, mejores escenarios el día que deberemos asistir a las urnas.

Saldos de las precampañas: ¿qué país nos espera?

Las precampañas concluidas el pasado 11 de febrero nos prefiguran el escenario en el que México podría estar situado los siguientes seis años y, quizá, en las próximas décadas.

Los precandidatos de las tres principales coaliciones político-electorales han dado a conocer su diagnóstico del México actual y las posibles soluciones a los problemas que enfrentamos ante el evidente agotamiento del régimen político heredado de la Revolución de 1910, y de un modelo económico y social rechazado por las mayorías.

Otras claves para entender la sucesión

La fascinación con las encuestas —juego de cifras que suele favorecer lecturas convenencieras— lleva con frecuencia a ignorar que lo que ocurra el primer domingo de julio responderá a la manera en que se dé la compleja articulación de múltiples variables y que, en consecuencia, hay factores que a lo largo del proceso y, particularmente, en los días previos al de la jornada, mueven el comportamiento electoral.

¿Y la ideología, apá?

La ideología ha sido la gran ausente en las campañas presidenciales, lo que demuestra que los tres candidatos no la tienen, ni les importa. Tal vez quieren desmarcarse de la cartografía política. Como eso de ser de izquierda o de derecha puede resultar peyorativo, según sean de izquierda o de derecha los que votan, los tres candidatos se asumen neutrales ideológicamente. Derecha, izquierda o centro es lo de menos, lo importante es ir de frente, ganar las voluntades electorales. Solamente que el riesgo colectivo de tal pragmatismo es llevar al país a la deriva.

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