Junghans aterriza el tiempo en México

La firma alemana crece 10% anual en el mundo. En México, sus relojes se venderán con precio medio de 20 mil pesos y estarán disponibles en toda la República.
Meister Pilot
06/03/2017
16:12
Yolanda Ruiz
Ciudad de México
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La relojería alemana compite en calidad y mecánica con la industria suiza. Entre las firmas más prestigiosas destaca Junghans, fundada en 1861. La buena noticia es que la marca que lanzó el primer reloj de radiofrecuencia del mercado, que contrató a Max Bill, artista multidisciplinario de la Bauhaus y que actualmente crece un 10% anual, desembarca en México de la mano de Horologium México. Emilio Watson, CEO de la empresa en este país, es el adalid de este desafío. Seguramente, le han convencido las credenciales de la firma en su desempeño mundial. “La independencia, la inversión, la buena administración, los precios asequibles y el respeto por el patrimonio han sido la fórmula del éxito de Junghans”, detalla en Europa Star, Matthias Stotz, CEO de la marca. Stotz, que se unió a Junghans en 2007, dice que la compañía reportó una facturación de 23.5 millones de euros en 2015, 9.9% más que en 2014 y cifra en un 10 % más el desempeño de 2016. Según Stotz, en 2015 y 2016 la empresa ha crecido a un ritmo del 10%. En 2015 produjeron 60,000 relojes y en 2016, 10% más.

Todas estas razones sostienen la decisión de Emilio Watson, que lanzará el 8 de marzo la firma en este país. “La distribución será a nivel nacional en joyerías y tiendas departamentales” cuenta Watson. Además anuncia a la promesa del golf mexicana, Gaby López, como testimonial.

Watson está seguro de que Junghans triunfará en el mercado mexicano: “Las razones son la calidad, más de 150 años de historia y un abanico de posibilidades amplio: modelos clásicos con pequeñas complicaciones, la colección de automovilismo, diseños más vanguardistas de la línea Max Bill y los relojes con tecnología radiocontrolada”. Y añade, “llegarán todas las colecciones cuyo precio promedio es de 20,000 pesos”.

Enclavada en Schramberg, en la Selva Negra, en 1903 Junghans fue la fábrica de relojes más grande del mundo, con 3,000 empleados y 3 millones de piezas al año. Una de las decisiones más acertadas fue la alianza con Max Bill, que desarrolló el primer reloj de cocina de la firma que se expone actualmente en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. A partir de 1961, Max Bill diseña una línea de relojes de pulsera que permanece como una de la más vendidas.

Otro hito fue el lanzamiento de un reloj radiocontrolado en 1985. Este guardatiempo tiene un adelanto o retraso de un solo segundo en un millón de años. Es un reloj que automáticamente se ajusta a la hora atómica por medio de señales de radio oficiales recibidas por un receptor de radio.

La mala gestión por parte de un grupo extranjero desde el año 2000 hizo que se declarara insolvente en 2009. La rescataron Hans-Jochem Steim y Hannes Steim. La firma que ha resurgido como Ave Fénix ahora levanta el vuelo en México.

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