Desiring-Machines, máquinas con emociones en la MAD Gallery

La firma de Maximilian Büsser empuja los límites estéticos de la mecánica con una exposición en la M.A.D. Gallery de Ginebra. Son cinco esculturas cinéticas del artista turco Server Demirtas capaces de ofrecer cierto toque humano a pesar de su apariencia robótica. Se podrá ver en Ginebra hasta el 29 de julio.
22/05/2017
17:56
Israel Pompa-Alcalá
Ciudad de México
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Reconocida por ser una de las firmas más rebeldes de la alta relojería, MB&F da un nuevo paso en su saga innovadora y provocativa al presentar en la M.A.D Gallery de Ginebra una exposición de cinco esculturas mecánicas creadas por el artista turco Server Demirtas, la cual lleva por nombre Desiring-Machines.

Demirtas, maestro en creatividad y construcción, logra dar vida útil a estas máquinas, cuya característica principal es un diseño intrincado: poseedoras de movimientos suaves, son capaces de ofrecer cierto toque humano a pesar de su apariencia robótica.

La primera de estas piezas lleva por nombre Desiring Machine, escultura mecánica que muestra sobre un pedestal a un pequeño niño de actitud agitada, hecho que se acentúa al observar que lleva los brazos cruzados sobre el pecho mientras golpea una y otra vez la pared con la espalda. Esta obra representa la incertidumbre y frustración de la infancia. Después llega Contemplating Woman's Machine II, que presenta a una mujer serena con la cabeza sobre las rodillas y los brazos en derredor de sus piernas. Sus movimientos son lentos y delicados, lo cual genera una sensación de contemplación interior.

En tercer lugar aparece Purple Flower of the Machine, pieza que conjunta estética mecánica y arte cinético conceptual: un brazo mecanizado se despliega hacia el exterior de la pared donde se coloca para invitar al espectador a oler el aroma de la orquídea que lleva en los "dedos". Toda una revolución en la relación hombre-máquina.
A continuación encontramos Hand on the Shoulder, estatua hiperrealista que simula las creaciones de la antigua Grecia, pero con una diferencia notable: el pecho de este torso se mueve al ritmo natural de la respiración. La inmovilidad de la escultura es cuestionada por Demirtas. Finalmente aparece Playground II, obra interactiva dueña de un mecanismo que invita a los observadores a crear sus propias experiencias musicales.

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