Delgado y por fin con tourbillon

Piaget celebra 60 años de sus relojes ultradelgados con Altiplano Tourbillon de Alta Joyería, el primer modelo de la línea con el idolatrado tourbillon, el ingenio que compensa los efectos de la gravedad sobre la precisión del guardatiempo.
01/02/2017
11:07
Yolanda Ruiz
Ciudad de México
-A +A

El culto a la delgadez comenzó antes en la alta relojería que en las pasarelas. Y fue Piaget la firma que impactó en Baselworld 1957, cuando estrenó el mecanismo de cuerda manual 9P de solo 2 milímetros de espesor, el más delgado hasta el momento.

Así comenzó la leyenda de los movimientos ultradelgados con ADN Piaget, que este año celebra 60 años de la colección Altiplano. Este hallazgo mecánico permitió el desarrollo de una esfera de 20.5 milímetros más ancha, que anunciaba una nueva estética relojera.

En 1960, el nieto del fundador consiguió el calibre 12P, un ultraplano automático de solo 2.3 milímetros de espesor. Fue posible gracias al micro-rotor descentrado de oro de 24 quilates.

Este 2017, la casa de lujo incluye en su colección de 60 aniversario una pieza especial. Es el Altiplano Tourbillon de Alta Joyería, el primer modelo de la línea con el idolatrado tourbillon, el ingenio que compensa los efectos de la gravedad sobre la precisión del guardatiempo.

El nuevo mecanismo ultraplano de cuerda manual 670P mide 4.6 milímetros de grosor. Tiene un sistema de cuerda con vástago que presenta una rueda intermedia y presume un nuevo barrilete que aumenta la reserva de marcha hasta 48 horas. La jaula del tourbillon volante es de titanio con tres puentes y pesa solo 0.2 gramos.

La belleza interior se fusiona con la estética más elegante, muy a la Piaget. La esfera, con esmaltado flinqué, nace del virtuosismo de los maestros artesanos que crean manualmente un patrón guilloché sobre el oro, antes de cubrirlo con capas de esmalte transparente. Se requieren tres fases de cocción ajustadas a 800º C para conseguir el reluciente esmalte.

Las horas y el tourbillon están descentrados para formar un sutil ocho que simboliza la eternidad. El motivo sol guilloché se realza con el profundo tono gris azulado de la carátula. Piaget decora la caja, esfera y hebilla con engaste de brillantes y diamantes baguette. El refinado acabado de alta relojería se reconoce en la decoración Côtes de Genève circulares, platina y puentes perlados a mano y jaula, y puentes del tourbillon biselados a mano.

La complicidad con el pasado está en el logotipo histórico de Piaget como una firma en el contador de las horas y la inscripción de la colección del aniversario en el fondo de la caja de oro blanco, que mide 41 milímetros de diámetro. Limitado a 38 ejemplares.

Mantente al día con el boletín de El Universal

COMENTARIOS