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¿Por qué todos le temen?

No hay mujer que infunda más respeto (¿miedo?) en la moda que Anna Wintour. Aquí, 10 razones que la han convertido en una temible criatura del fashion system
Anna Wintour se ha convertido en una de las mujeres más respetada dentro del medio de la moda, tanto, que causa miedo
26/05/2015
15:38
Cristian Arciniega
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Si  hay un nombre con un peso muy significativo en el campo de la moda, ése es el de Anna Wintour. A la directora de la edición estadounidense de la revista Vogue se le atribuye el poder de lanzar a la fama a quien se le antoje, o bien, destruir la carrera de aquellos a los que considera que no deben ocupar un sitio en el mundo de la costura. Su imagen y difícil carácter, sin embargo, la ubican constantemente bajo los reflectores y han servido de inspiración para el desarrollo de novelas y guiones cinematográficos. 
 
Según Kirstie Clements –autora del libro The Vogue Factor, y quien fuera editora de la versión australiana durante varios años–, Anna Wintour ha hecho del miedo su trademark, ya que considera que, muy a la usanza de la filosofía de Niccolò di Bernardo dei Machiavelli, es mejor ser temido que querido, estrategia que al parecer le ha funcionado divinamente. Pero, ¿realmente el león es como lo pintan? En este caso, todo parece indicar que sí. Conoce 10 razones por las que es mejor andarse con cuidadito si de ella se trata. 
 
1
Lo quiere todo,¡y lo quiere ahora!
Para la británica no existen imposibles ni mucho menos las prórrogas. "Creo que soy decidida y me gusta que las cosas se hagan rápido. Si eso da la impresión de intimidación, realmente lo lamento”, declaró recientemente en una entrevista. Sólo por este motivo, se entiende que  nadie la quiere como jefa. 
 
2
Ay nanita, ya llegó la Wintour.
La editora es conocida por su cara de pocos amigos, además de que suele utilizar en todo momento gafas oscuras, lo cual impide establecer contacto visual con ella. Y si a eso le sumamos que siempre trae miles de dólares encima, mejor ni acercársele. De hecho, es frecuente que las personas prefieran guardar su distancia... 
 
3
Si figuras entre sus consentidos, ya la hiciste.
Y si no, simplemente nadie se enterará de quién eres. Wintour tiene el poder de catapultar a nuevos diseñadores, modelos y fotógrafos, así como de revivir a figuras en descenso, como Kate Moss y John Galliano
en su momento. Es mejor “hacerle la barba”. 
 
4
Se reserva el derecho de admisión.
Ya sea en la revista que dirige o en los eventos que organiza, como la tradicional gala del Metropolitan Museum of Art, de Nueva York, ella decide a quién quiere ver y a quién no. Incluso se da el lujo de cambiar de opinión en el último momento, como sucedió con Kim Kardashian, a quien alguna vez le hizo un sonado desaire. 
 
5
The Devil Wears Prada: ¡fuera máscaras!
El personaje principal de esta película, estrenada en 2006 y dirigida por David Frankel, se basa precisamente en la figura de la británica, cuyo libro homónimo fue escrito por una de sus ex asistentes. La imagen de ‘Miranda Priestly’ contribuyó, sin lugar a dudas, a alimentar el halo de poder y frialdad que la rodea. 
 
6
The September Issue: la verdadera Wintour.
En un intento por limpiar su imagen, luego del lanzamiento de la cinta ya mencionada, Anna decidió exhibir este documental, que, en lugar de dejarla mejor parada, evidenció su difícil carácter y la mostró como una mujer directa, reservada y muy demandante. Algo es indiscutible: ella es una   perfeccionista nata. 
 
7
Su poderío sobrepasa los límites de la moda.
En 2010, la editora comenzó a organizar eventos de recaudación de fondos para apoyar a Barack Obama. Tan bien recibida fue su iniciativa, que la prensa estadounidense habló de que el Presidente la estaba considerando seriamente para servir como embajadora en el Reino Unido. 
 
8
A ella nadie la mueve de su lugar.
En varios ocasiones se ha puesto sobre la mesa el rumor de su reemplazo. Lo cierto es que a la Wintour  nadie la mueve de su silla desde 1988. “Anna es el mayor talento que tenemos, tal vez el mayor de todo el negocio”, declaró un directivo del grupo editorial Condé Nast, al que pertenece la revista  Vogue.
 
9
Es influyente, le pese a quien le pese...
Recaudar más de 125 millones de dólares para el Instituto del Traje del Museo Metropolitano de Nueva York, le valió que éste cambiara su nombre al de Anna Wintour Costume Center. Además, es capaz de reunir a diseñadores y firmas por causas como el Sida y el impulso a la moda. 
 
10
Más de 11 millones de personas la respaldan.
Esta cantidad de lectores por edición dan prueba del poder e impacto de sus decisiones. Ejemplares de más de 850 páginas, que reciben el mote de “La Biblia de la Moda”, hacen que su trabajo la convierta en una figura todopoderosa a la que nadie quiere desagradar o, peor tantito, hacer enfadar. 

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