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Heladogs: El pet-letero ideal para tus mascotas

Don Paletto es la primera nevería en México que se preocupa por ofrecer un menú de helados para las mascotas
Hace dos años, el fundador de Don Paletto, Mauricio Montoya, adoptó a Jagger . Ahora es común ver a este pointer inglés durmiendo dentro del local. (Foto: LAURA BARRIOS)
18/04/2017
03:50
Laura Barrios
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Thor lleva un año asistiendo a esta nevería. Su helado favorito es el de yogur con fresa y zanahoria. Aunque es un cliente frecuente, no se trata de un comensal cualquiera: es un bulldog inglés que asiste a este lugar, ya que se trata de uno de los primeros establecimientos que toma en cuenta a los perros a la hora de la elaboración del menú. Don Paletto no es la única heladería en México, pero sí la primera que se preocupa porque todos sus visitantes, hasta los amiguitos de cuatro patas, queden contentos con su visita a este local, ubicado en la calle Mar Egeo, número 232, en la colonia Popotla. Ahí, Mauricio Montoya sostiene feliz el título de ser fundador de uno de los primeros negocios pet friendly en el país.

Desde 2014, Mauricio, quien se autonombra como “traficante del sabor”, ofrece los primeros helados en la ciudad preparados para que los acompañantes caninos puedan refrescarse en época de calor. Los sabores son variados, incluso para ellos. Además, la ventaja es que también los humanos pueden consumirlos, gracias a los ingredientes totalmente naturales que se emplean para su preparación.

Recipientes con agua están ubicados a los pies de todas las mesas del lugar. Estos recipientes están enfocados en mantener hidratados a los clientes peludos, quienes disfrutan de la tranquilidad que esta colonia llena de construcciones porfirianas ofrece. Que la estructura del lugar los tome en cuenta, es una muestra más del compromiso que siente este negocio con su muy variada clientela.

Sabor familiar

Mauricio Montoya tiene 36 años. Aunque se decidió por estudiar publicidad para mantenerse alejado de un negocio familiar con más de 60 años de tradición, las paletas, nieves y helados terminaron por convertirse en parte fundamental de su vida. Sólo que él decidió darle un giro más amable con los diferentes comensales que, por problemas de salud, no pueden consumir helados: “[Las paleterías] son un negocio familiar. Tengo tíos, primos y hasta mi papá tiene una heladería. Yo realmente nunca tuve en mente dedicarme a la venta de helados, por eso me incliné por la publicidad. Fue entonces que, a la par, decidí poner mi negocio”, un establecimiento que, sin querer, terminó en aquello que trató de evitar.