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El juego de la guapología

¿Cómo le llamamos a quienes se dedican a procurar la belleza externa e interna de las personas?
10/03/2017
22:46
Ciudad de México
Elizabeth Palacios
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¿Bellezóloga, guapuróloga, guapóloga? ¿Cómo le llamamos a quienes se dedican a procurar la belleza externa e interna de las personas? Las preguntas vienen a cuento porque hace unos días lanzamos en este diario un perfil de una “Beauty expert”, una mujer que se dedica a sacarle mejor partido a la imagen física y al carácter de la gente. Y decidimos llamarla “guapóloga”.

Ese mismo día comenzó a circular en redes sociales el reclamo de una bloguera que asegura que tiene registrada la marca “guapóloga”, que ella es la única guapóloga y que nadie puede llamarle “guapóloga” a otra persona que no sea ella.

¿Quiénes serán los dueños de la palabra “futurólogo”, “perrhijo” o “traficalino”? ¿Si alguien registra la marca “diputéibol” quedamos impedidos para decirle “diputéibol” a un legislador que acude a un Table dance.

Si una persona quiere “inventar” una palabra nueva, sólo necesita un poco de conocimiento básico del lenguaje y un razonamiento matemático. Así, por ejemplo, si queremos referirnos a alguien que es experto en belleza, podríamos decir que es un bellezólogo… aunque realmente podría no sonar tan bien. Entonces, el siguiente pensamiento lógico es… ¿cuál es un sinónimo de la palabra belleza? Pues tal vez guapura… ¿guapurólogo? No, tal vez no suena bien. Probemos con el adjetivo calificativo en lugar de con el sustantivo.

Bello + logo = Bellólogo… tampoco suena muy bonito. Pero si usamos Guapo + logo = guapólogo ¡Bingo!

Etimológicamente, la palabra guapo proviene del latín vappa que significa “bribón” o sea granuja y es que, aunque en nuestros días la palabra guapo se usa para referirnos a alguien muy atractivo, lo cierto es que de acuerdo con la Real Academia de la Lengua, en su origen, la palabra guapo se usaba para referirse a “un hombre pendenciero”. Pero como estamos en el siglo XXI nos quedamos con el entendido de que guapo es sinónimo de bello aunque tal vez es algo mucho más allá. Y es que en forma coloquial, el mismo diccionario de la Real Academia de la Lengua Española reconoce que el término guapo se usa como sinónimo de atrevido, arriesgado, decidido, bizarro y valiente que no le teme a los riesgos y los peligros.

Así que si uno quiere definir a una persona que no sólo es experta en belleza superficial, sino que trabaja desde la fuerza interior, quizá el término que se debía acuñar era justo el de guapólogo. Es decir, alguien que se dedica al estudio de la belleza valiente y arriesgada, justo como debe ser esa belleza interna que todos tenemos. Así se inventa una palabra. 

Las palabras no están vacías de contenido, nos evocan imágenes y un valor que es diferente en cada cultura, y es más, en cada persona de una misma cultura. Cuando existe un grupo de personas que ponen un mismo valor a las palabras se forma un grupo en el que se genera una misma comunidad de intereses.

Las palabras en español se forman de varias formas, incluso hay muchas palabras que suelen usarse comúnmente y que han surgido con el tiempo porque alguien no escuchó la palabra correctamente. De ahí que a veces nos sorprenda que la Real Academia de la Lengua acepte palabras que pueden ser incluso molestas para muchos. Sin embargo, al ser el lenguaje un patrimonio cultural intangible, nadie puede ser dueño de las palabras per sé, incluso si las inventaste tú. Es como si le regalas algo a la humanidad.

Así que la bloguera que registró la marca “guapóloga” tuvo mucho tino para nombrar una actividad sin nombre. La pregunta sigue siendo: ¿podemos llamar guapóloga a alguien que no sea laguapóloga.com? Quizá en el futuro la RAE incluya este término. Quizá.

 

ml

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