Reincidentes en buena hora

A pesar de todo. Tercas como son, y cíclicas, han regresado a nuestras calles las jacarandas. Cada año porfían en su mensaje: se le puede ganar al gris. Les basta el color tan suyo combinado con hartos verdes para darle a la Ciudad una noticia: hay que reclamar, aguantar, tener paciencia, sacar fuerza de donde haya, y hallarla, para no cejar.

La soberanía radica en el pueblo

 

El 31 de enero pasado, 10 asociaciones ciudadanas solicitamos al jefe de Gobierno convocara a plebiscito para la ratificación o negativa de la sociedad capitalina a la nueva Constitución de la CDMX, aprobada por la Asamblea Constituyente.

Ante la respuesta negativa por parte del Gobierno de la Ciudad, el 17 de febrero los representantes de las mismas organizaciones promovimos ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación un Juicio de Protección de los Derechos Políticos Electorales del Ciudadano (JDC).

Transparencia, compromiso con la sociedad

Un conjunto de reformas constitucionales y legales han colocado a la trasparencia en México en uno de los mejores momentos de su historia reciente, pero, también, en un punto de arranque para hacer efectivo el ejercicio, sin discriminación ni restricciones, del derecho de acceso a la información y la consecuente exigencia de una efectiva rendición de cuentas del quehacer gubernamental en todo el país. 
 

Mejoremos las reglas de juego para las Pymes

En los países de la OCDE, las Pymes generan alrededor de 70% del empleo y entre 50% y 60% del valor agregado. Aunque en los países en vía de desarrollo estas cifras son más bajas, su crecimiento es rápido y puede tener un impacto económico y social muy importante en la reducción de las desigualdades. Pero para ello hay que ajustar las reglas de juego y dotar a las Pymes de mejores condiciones para desarrollar su actividad.

Campañas, candidaturas, listas y no tan listas

Vivo en un país, queridos lectores, en el que la simulación es una forma de vida. Un país en el que es raro el que se mantiene fiel a sus principios y convicciones, pero más raro aun es el que las tiene. Un país en el que las alianzas no respetan ya no digamos colores partidistas o conceptos básicos de políticas públicas, sino siquiera lo que antes se conocían como ideologías.

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