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La sociedad civil ¿Cuál es su lugar en la Cuarta Transformación?

06/03/2019
11:53
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En estos últimos días las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) han sido un constante flanco de señalamientos por parte del ejecutivo, señalando que el llamado fomento es sólo una transferencia de recursos para los de arriba, por lo que ahora se le va a dar directamente a los beneficiarios, sin intermediarios. Según sus cifras, se le dan más de 30 mil millones a las OSC sin ningún tipo de transparencia. (Conferencia de prensa del 26 de febrero)

Lo anterior podría sonar como un ejercicio de transparencia con lo cual se pretende hacer más eficiente la transferencia de recursos. Pero, ¿realmente las OSC eran las grandes beneficiarias de estas supuestas transferencias millonarias sin ninguna transparencia? Para poner las cosas en claro es fundamental que se revise el Informe Anual de las Acciones de Fomento y de los Apoyos y Estímulos otorgados por Dependencias y Entidades de la Administración Pública Federal a favor de Organizaciones de la Sociedad Civil correspondiente a 2017 (https://bit.ly/2EvYIaq), en dónde se comprenderá que las acciones de fomento es mucho más que sólo los estímulos otorgados a las mismas y que los organismos cuasi gubernamentales (https://bit.ly/2UfXOp3) (p. 40.42) eran los grandes beneficiarios de estos recursos.

En los últimos años había escrito algunos artículos (https://bit.ly/2SJg7l0) en los cuales hacía los señalamientos sobre la disminución de los recursos al programa de Coinversión Social del Instituto Nacional de Desarrollo Social INDESOL, el cual es (o era) uno de los programas más importantes y transparentes de toda la Administración Pública Federal (APF) debido a que cuenta con Reglas de Operación, Convocatorias Abiertas, Comités de dictaminación tripartitos, metodología de evaluación clara y publicación de resultados.

En los últimos años el monto de este programa cayó casi a la mitad (de 350 millones al inicio del sexenio anterior a aproximadamente 187 millones en 2018), de la misma forma que el número de OSC apoyadas, lo cual parecía castigar a lo que se venía haciendo bien en la materia. Para tener una dimensión del efecto multiplicador de este programa: las 960 organizaciones que se apoyaron en 2017 dieron como resultado 324,775 personas beneficiadas. (https://bit.ly/2H15isT)

Con el nuevo gobierno, en el presupuesto de egresos de la federación se anunció la desaparición del programa, junto con otros apoyos principalmente ligados a la igualdad de género, lo cual levantó una serie de protestas por parte organizaciones feministas y de la sociedad civil en general. El programa fue rescatado en la Cámara de Diputados, aprobando un presupuesto de 129 millones, 58 menos que en el mermado presupuesto anterior, aunque su futuro por ahora es incierto ante las declaraciones del ejecutivo federal en el sentido de que no se darán apoyos a ningún tipo de Organización de la Sociedad Civil sin excepción.

Regresando al Informe Anual de las Acciones de Fomento de 2016 (https://bit.ly/2HfUVB1) a 2017 (https://bit.ly/2EvYIaq) hay otra disminución en el presupuesto al pasar de 7,083,905,356  a 4,885,381,931, todavía no se cuentan con las cifras de 2018, pero seguro que los números serán también a la baja.

Como se puede apreciar, el sexenio anterior no fue el mejor en materia de fomento a las OSC, sin embargo, no se veía una política de desaparición de los programas como ahora lo estamos viviendo.

Las constantes declaraciones de que no se apoyarán los programas de fomento debido a las políticas de transferencias directas, es un desconocimiento claro del sector en la medida en que la tarea de las OSC va más allá de lo asistencial. Las organizaciones reflejan la pluralidad del país y llegan a lugares donde el gobierno muchas veces no lo logra y coadyuva con ciertas acciones en favor del desarrollo de las comunidades, lo cual tampoco implica que su objetivo sea sustituir al gobierno, ni que son un producto del neoliberalismo; ya que la mayoría surge ante una problemática determinada y con el tiempo se van profesionalizando hasta ser un referente en la construcción de políticas públicas.

Así, en caso de un problema como el migratorio se recurre a las OSC para dar una atención rápida a la problemática. Las OSC conocen a las poblaciones en diversos espacios debido a que durante años han trabajado múltiples problemáticas, tienen experiencia en campo, estudios desarrollados que permiten una mejor implementación de las políticas públicas y cuya experiencia debe ser aprovechada por los gobiernos en sus distintos niveles.

A nivel de transparencia lo que se debe hacer es replicar el modelo de INDESOL para que los apoyos no se otorguen de manera discrecional. En un estudio que realicé (https://bit.ly/2UfXOp3) se hace un análisis detallado de cómo se otorgan los recursos y ahí se pone en evidencia que una parte de los mismos (aproximadamente el 40% en ese momento) son direccionados a las llamadas organizaciones cuasi gubernamentales o GONGOS en inglés,  que son brazos de la APF.

Así, el reto de este gobierno no debería ser desaparecer lo que ha coadyuvado a la gobernanza, fomentando la participación de la ciudadanía en los diversos niveles, sino más bien en la misma tónica de su lucha contra la corrupción que ha sido una de sus principales banderas, buscar la manera en la que los apoyos a las organizaciones se asignen de la forma más transparente, al final el esquema es muy claro, sólo hace falta comprender la importancia de las OSC para el desarrollo de cualquier sociedad democrática.

También hay que hacer énfasis que si bien los recursos son una parte importante para las OSC el tema va más allá esto, ya que una sociedad civil organizada genera gobiernos fuertes. El creer lo contrario remite al principio del neoliberalismo con la idea de que había que limitar la demanda de los ciudadanos para evitar problemas de gobernabilidad.

La lucha contra la corrupción necesita de una sociedad comprometida con la rendición de cuentas y esto sólo se puede lograr generando espacios de participación en los cuales las personas asumen sus derechos y obligaciones, y no sólo como sujetos pasivos a la espera de políticas asistencialistas, que si bien pueden ser necesarias en ciertos casos, lo más importante es fomentar una cultura cívica y política que permita construir una mejor sociedad, el cual fue uno de los grandes pendientes de la transición o alternancia democrática en nuestro país y las OSC son centrales para lograr lo anterior.

Al final no se puede comprender el cambio democrático en nuestro país, ni al actual gobierno en el poder sin las organizaciones impulsando la libertad de expresión, los contrapesos a nivel gubernamental, leyes de transparencia, anticorrupción, entre otros.      

Pablo Armando González Ulloa Aguirre
Profesor investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
UNAM
@elblopa @ObsNalCiudadano

 

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El Observatorio Nacional Ciudadano es una organización de la sociedad civil que contribuye en la transformación de las condiciones de seguridad, justicia y legalidad en México a través de la...