Superan dificultades gracias a remesadora

Teresa Gutiérrez, madre de un migrante, narra el como conoció las ventajas de una remesadora y como recibe los ahorros de su hijo
(FOTO: ARCHIVO EL UNIVERSAL)
02/07/2017
02:11
Érika Flores
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Hace 17 años Teresa Gutiérrez vio partir a su hijo de 18 años hacia Estados Unidos. Dejó atrás su comunidad en Polotitlán, Estado de México, para llegar a Nebraska, donde actualmente vive y trabaja como migrante.

“Al principio no mandaba dinero porque no era posible, estuvimos así casi 10 años”, narra Teresa.

Añade: “Después me enviaba sus ahorros desde una cuenta bancaria que él abrió en Nebraska y yo los recogía en otra cuenta bancaria que tuve que abrir en San Juan del Río, Querétaro. Para llegar allá desde Polotitlán tenía que viajar en camión y hacía una hora de ida y otra más de vuelta”.

Aunque la solución era complicada, fue la única manera de recibir el dinero con que su hijo pagó los estudios universitarios de su hermana menor.

“Mi hijo sacó su licencia allá para abrir su cuenta de banco y transferir el dinero a la mía acá. El envío se hacía en dólares y yo debía cambiarlo a pesos; eso implicó pagar hasta 300 pesos en comisiones, lo que era casi 5% del dinero que mi hijo nos enviaba”, detalla.

Hace tres años Teresa Gutiérrez conoció las ventajas de una remesadora y actualmente recibe por ese conducto los ahorros que su hijo le manda para la construcción de una pequeña casa, así como para el montaje de un negocio a futuro, puesto que está en sus planes regresar algún día a México.

“Con la remesadora su dinero me llega a 100%, sin pagos de comisiones. La remesadora me reenvía el dinero a la caja de ahorro de Polotitlán donde soy parte del consejo de administración”, explica Teresa.

Probablemente —en los próximos meses— la familia Gutiérrez deje de utilizar este servicio, si su hijo decide abrir una cuenta de ahorro propia en México, que podrá operar a distancia.

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