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Ellas vencieron al cáncer

María Guzmán y Susana Sánchez cuentan su historia en EL UNIVERLSAL
Fotos de Berenice Fregoso
04/06/2017
02:25
Pedro Villa y Caña
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En el marco del Día del Superviviente de Cáncer, EL UNIVERSAL entrevistó a mujeres que gracias a los tratamientos realizados por médicos del Instituto Nacional de Cancerología (Incan) vencieron a esta enfermedad y comparten sus testimonios.

 

En el verano de 2010, María Guzmán, originaria de la delegación Benito Juárez, en la Ciudad de México fue a consulta médica ante una molestia que tenía en medio de los senos. El médico que la revisó le dijo que era ocasionado por la varilla de los sostenes que usaba.

 

“El doctor me preguntó si usaba sostén con varilla, yo le dije que si, y él me dijo que esa era la causa de mi malestar en el pecho. Así viví muy confiada muchos meses, pero el dolor seguía, así que fui con otra doctora, quien me hizo una biopsia y me dijo que algo andaba mal, que podría ser cáncer, pero que no podía asegurarlo. Fue hasta que vine aquí a Cancerología que me confirmaron que tenía cáncer de mama”, dice.

 

Asegura que debido a que estuvo confiada en que todo era por la varilla del sostén, dejó perder mucho tiempo que era valioso.

 

“Cuando llegué aquí al Incan me informaron que estaba en etapa tres de cáncer. Dejé pasar mucho tiempo por ese mal diagnóstico”, relata entre sollozos.

 

Sin embargo, gracias al apoyo que obtuvo por parte de los médicos y de su hijo pudo salir adelante y tres años después le informaron que el cáncer había sido eliminado. Sin embargo, señala que vive con varias secuelas por esta enfermedad.

 

“Tengo arritmia cardiaca, glaucoma, la retina se me perforó. Vivo con varias secuelas, pero con vida todavía”, dice.

 

Guzmán, de 57 años, exhortó a toda la población a ir con médicos especialistas ante el primer síntoma, porque esto “puede hacer la diferencia entre vivir o morir”.

 

Agradece a todos los médicos, enfermeras y personal administrativo del Incan, puesto que asegura, “sin ellos yo no seguiría con vida. No sé como pagarles el que me hayan ayudado para vencer el cáncer”.

 

“SIETE MESES ANTES HABÍA MUERTO MI HERMANA”

 

Cuando el médico de Susana Sánchez le comentó que los resultados del examen de Papanicolau que se había realizado mostraban algo “irregular”, sintió un miedo que ya había vivido antes debido a que unos meses antes su hermana había muerto por cáncer de mama.

 

“Fue en noviembre de 2008 que mi doctor me dijo que los resultados de papanicolau mostraban “algo que no estaba bien”. Sentí que se me venía todo el mundo encima, porque en abril de ese año se había muerto mi hermana. Estaba muy reciente su muerte. Tuve mucho miedo y toda mi familia se espantó. Tenía mucho miedo de me pasara lo que a mi hermana”, comenta.

 

Su médico le recomendó que de manera inmediata fuera al Instituto Nacional de Cancerología donde, le aseguró, le ayudarían para diagnosticar de mejor manera lo que se intuía era cáncer.

 

“Fue aquí donde me confirmaron que tenía cáncer cervicouterino. Inmediatamente me ofrecieron un tratamiento de quimioterapias y radioterapias, las cuales, bendito sea Dios, fueron muy leves, no se me cayó el cabello, ni nada”, dice.

 

Asegura que parte importante de que haya podido salir adelante fue su familia, puesto que “siempre estuvieron conmigo. Mi esposo no me dejó sola en ningún momento. Al igual mis hijos y mis hermanas. Sin ellos creo que no hubiera salido adelante”.

 

Susana Sánchez aconseja, con base en lo que ella vivió, que ante cualquier indicio de cáncer, se debe de acudir con los médicos para descartar cualquier anomalía, “e incluso, si no se tienen síntomas, toda la población adulta debe de ir a revisiones cada año para evitar que el cáncer nos agarre de sorpresa”. 

 

ml

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