"Millennials": maternidad rompe mitos

Según estudio, 8 de cada 10 nacimientos en el mundo se dan en mujeres de este grupo; Pao niega que su generación sea egoísta y que tener hijos trunque sus planes
10/05/2017
03:30
Nadya Murillo
-A +A

[email protected]

A pesar de que los millennials han sido etiquetados de egoístas, faltos de interés en el futuro, así como de pasar más de la mitad de su tiempo en la utilización de las tecnologías y el internet, esta generación sigue definiéndose a sí misma, puesto que no sólo trabajan como community managers, freelance y tampoco huyen a los compromisos formales y mucho menos descartan la idea de casarse y tener hijos, como Paola Alonso.

A los 21 años, esta joven supo que estaba embarazada. La noticia no la sorprendió puesto que ella se encontraba en una relación: “Éramos súper felices en ese tiempo, y de pronto fue como ‘¿qué está pasando?’´. Siempre estuvo en mis planes ser mamá, y bueno, decidimos continuar con esto”, señala Pao, como le gusta que la llamen sus amigos.

Al presentarse algunas complicaciones durante el embarazo, Pao tuvo que asistir al médico y en ese momento fue cuando le dieron la noticia de que tendría gemelos, y aunque la tomó por sorpresa se sintió muy dichosa a pesar del reto que enfrentaba a su corta edad.

En México, en 2015 existían 61.4 millones de mujeres, que representan 51.4% de la población total, y, según la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, al menos 31.9 millones de ellas se encuentran en edad fértil (representado por el grupo de mujeres de entre 15 y 49 años), con una edad promedio de 21.1 años para convertirse en madres por primera vez. El mayor grupo para ser mamá es de 20 a 24 años.

Aunque no existe una fuente que indique las cifras de mamás millennial en México o en el mundo, el State of modern motherhood report highlights, realizado en 2015, resalta que ocho de cada 10 nacimientos en el mundo son de madres que se ubican en ese sector de la población, con 100 mil millones por año a nivel mundial.

La escuela.

Antes de que Paola se convirtiera en mamá, sabía muy bien cuáles eran las metas que tenía en mente: “Creo que las principales eran independizarme, terminar la carrera, especializarme en Periodismo y dar clases”, y pese a que los principales factores para abandonar la educación sean la economía y los embarazos no planeados, ella continuó con sus planes.

“Creo que eso es un mito muy grande, el hecho de que las personas piensen que [ser madre joven] trunca planes, en mi caso cambió la dirección un poco porque alargó la universidad, pero yo seguía yendo, estaba en séptimo semestre y en cuanto me dieron de alta regresé a clases”. En México, sólo 9.8 millones de mujeres (16.1% de la población total femenil) alcanza el nivel superior de educación.

“Aunque desde el principio fue complicado, me aferré como a esa parte y a la par del embarazo decidí seguir haciendo lo que tenía planeado para mi vida, siempre fue ‘lo que yo quiero y mis hijas’”, comenta la joven.

El parto.

Desafortunadamente existieron factores que salieron de las manos de Paola, sobre todo al momento del nacimiento de las pequeñas Ariadne y Leah. Pao, como 30% de las mujeres mexicanas, estaba afiliada al Seguro Social por parte del IMSS que le proporcionaba la UNAM. Las niñas nacieron vía cesárea en la clínica número 40, y sin embargo no fue hasta cinco días después que la joven las pudo ver, alimentar y estar con ellas.

“Fue muy difícil para mí porque ellas nacieron de 37 semanas recién cumplidas; fue llegar de urgencias al hospital, el trato fue súper malo, fue una parte muy desafortunada de un momento muy importante para mí”, señala.

Por ahora, Paola no cuenta con ese seguro para ella, ni puede proporcionar uno a sus gemelas debido a que no tiene un trabajo. Pero esto tampoco impide que realice otras actividades para obtener ingresos.

El trabajo.

Aunque actualmente prevalece el estereotipo de que las madres jóvenes dependen en su mayoría de su cónyuge o su familia, tanto en lo económico como en los tiempos, no es el caso de Paola, quien vive únicamente con Ariadne y Leah en un pequeño departamento que renta en el sur de la Ciudad de México y cuyos ingresos son completamente solventados por ella, por medio de la creación de su propia línea de lencería que difunde a través de Instagram y Facebook.

La marca se llama A&L handmade. “Todo empezó por ocio. Le pedí su máquina de coser a mi mamá y comencé a hacer prendas de vestir para mí. Las empezaron a ver mis amigas, las amigas de mi hermana, las amigas de las amigas; creé una cuenta de Instagram y los followers comenzaron a llegar en cientos hasta convertirse en miles. Actualmente tengo casi 6 mil 600”, relata Paola.

Según la OCDE en su estudio Construir un México inclusivo. Políticas y buena gobernanza para la igualdad de género, en México 43.9% de la población femenina en el grupo de mujeres de 15 años y más, son una población económicamente activa, generando anualmente 5.2% del PIB.

El documento menciona que las mujeres soportan, en promedio, 77% de los quehaceres domésticos sin ningún tipo de remuneración económica.

Pao no descarta la idea de ejercer el Periodismo en el futuro o dar clases a pesar de las limitantes que existen actualmente.

“No tengo un trabajo estable porque esa es mi elección, elegí esto por completo, podría trabajar en una oficina si quisiera porque tengo una carrera, pero mi elección es esta. Y lo prefiero, porque es un trabajo que me permite ver crecer a mis hijas, educarlas y dedicarme a ellas. Dedicarme a esto me da muchas ventajas a pesar de que falta la seguridad económica.”.

Activa en las redes.

Paola, en su condición de mamá millenial, descubrió que era capaz de realizar cosas no sólo en beneficio de ella misma: al obtener solvencia económica, también crea posibilidades para sus clientas.

“Todos los cuerpos son diferentes y merecen tener algo especialmente hecho para ellas, antes que todo están nuestras necesidades.

“Es lo que intento darle a mis clientas: esto es para ti, no es una producción en serie, todo lo que hago es hecho sobre pedido, y creo que eso ayuda a que se olviden de que en las tiendas hay tallas cero”, comenta la joven madre.

Paola está completamente a cargo de su negocio, ella compra los materiales, diseña la lencería, cose, envía, entrega, hace de community manager, responde todos los DM que le envían, cocina, asea su casa, sale sola o con sus amigos, se divierte, postea frecuentemente en sus redes sociales sobre cómo es su vida, está en grupos de mamás que están en situaciones similares a la de ella.

Se considera una mamá millennial y espera que en el futuro sus hijas puedan empoderarse, ser mujeres independientes y responsables.

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS