Nobel pide a jóvenes no temer al fracaso

Jerome Friedman los motiva a no limitar sus aspiraciones; educación, de los activos más importantes, asegura
Friedman estuvo en el IPN como parte de las actividades de la Iniciativa Honeywell para la Ciencia y la Ingeniería (FOTO: IPN)
06/04/2017
02:27
Teresa Moreno
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El ganador del Premio Nobel de Física 1990, Jerome Friedman, pidió a los estudiantes mexicanos que no se den por vencidos y no le teman al fracaso.

“Cuando era joven la idea de que estaría hoy aquí con ustedes con un Premio Nobel en mi trayectoria parecía imposible, pero ocurrió ¿y por qué? Todo es posible si trabajan duro, cultivan su pasión y se comprometen con su trabajo. No tenemos idea de lo que el ser humano puede llegar a alcanzar, pero les pido que no se pongan límites a ustedes mismos porque todos tenemos la posibilidad de hacer algo extraordinario si trabajamos lo suficiente”, dijo durante su presentación.

En el tercer día de actividades en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), precisó que la educación es uno de los activos más importantes que tienen los países, puesto que los recursos naturales que generan riqueza pueden terminarse, pero siempre habrá personas con la capacidad para trabajar en sacar a su país adelante.

“Lo mejor que puede ofrecer cualquier país es la educación. Si los países no invierten en educación ofreciendo a sus estudiantes equipo, infraestructura y buenos maestros, en el largo plazo va a tener un costo importante”, dijo.

Despierta interés en politécnicos. Friedman estuvo en el Instituto Politécnico Nacional como parte de las actividades de la Iniciativa Honeywell para la Ciencia y la Ingeniería, y en esta ocasión, más allá de explicar a los jóvenes mexicanos sobre los experimentos que lo llevaron a él y a su equipo a demostrar de manera experimental la existencia de los quarks, les platicó su historia y las vicisitudes a las que deberán enfrentarse en su vida adulta y no sólo como estudiantes.

Durante el encuentro realizado, los jóvenes le realizaron todo tipo de preguntas al físico estadounidense: “¿En realidad existe el tiempo?”, “¿cómo fue que bautizó a los quarks?”, “¿cuál es la importancia de la infraestructura en la educación?”, “¿veremos pronto las primeras computadoras cuánticas?”, “¿se puede relacionar la física con el arte?”.

“Tienen que confiar en ustedes mismos. No debemos dejarnos vencer fácilmente por el desaliento: debemos tomar oportunidades, riesgos, porque si solamente se van a lo seguro nunca van a avanzar. Para hacer algo revolucionario tienen que tomar riesgos, tienen que fracasar de vez en cuando, porque si te arriesgas fracasas; pero no se desalienten por el fracas, o porque una vez que logren algo será realmente importante”, les aseguró.

Platicó que durante toda su vida se enfrentó a situaciones en las cuales tuvo que decidir tomar riesgos o continuar por el camino más seguro.

Aficionado a las artes y pintor amateur, el estadounidense ganó una beca para estudiar en una universidad de artes, pero la dejó cuando descubrió su pasión por la Física.

Cuando falleció su primer mentor, el nobel italiano Enrico Fermi, se quedó a medio terminar una investigación de mediano plazo que estaban trabajando juntos y no encontró otro director de tesis que lo guiara, así que decidió hacerlo solo, a pesar de que lo aconsejaron que abandonara el trabajo.

Muchos años después, un comité de investigadores le sugirió que abandonara sus experimentos para demostrar de manera experimental la existencia de los quarks, las partículas fundamentales de las que están formados los neutrones y protones. Se negó a hacerlo y ese trabajo revolucionó la forma en que se entendía la física.

“No se desalienten, tomen riesgos, aprovechen sus oportunidades. Trabajen duro en una carrera que los apasione, porque si no aman lo que hacen no se van a esforzar lo suficiente.

“La única razón por la cual no fracasé fue porque amaba lo que hacía y no me dejé caer, sabía que tenía la fuerza para lograr lo que quería. Cuando yo tenía su edad pensé que sería imposible que me ocurrieran las cosas que me han pasado, pero nunca es imposible, recuerden eso”, les platicó.

Al final, un profesor del Politécnico se le acercó y le entregó una figura de Albert Einstein.

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