“Me dicen que no salga de la casa”

Ana Miriam tiene 52 años, es pensionada y vive en la delegación Tláhuac, entre marzo y junio del año pasado acudió al INER al menos cuatro veces por dificultades para respirar
Cuando la contaminación es alta, Ana Miriam sufre ataques de tos. (Fotos: ARIEL OJEDA)
29/04/2017
02:21
Astrid Rivera
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Ataques de tos, irritación en la garganta e incluso dificultad para respirar, son algunos de los síntomas que Ana Miriam padece cuando los niveles de contaminación rebasan los 150 puntos IMECA. Desde niña le diagnosticaron asma y los elevados niveles de polución agravan su condición.

Ana Miriam tiene 52 años, es pensionada y vive en la delegación Tláhuac, entre marzo y junio del año pasado acudió al INER al menos cuatro veces porque tenía dificultades para respirar, por las noches no podía conciliar el sueño debido a la tos y a la obstrucción que sentía en las vías respiratorias. Los síntomas de su enfermedad se agravan cuando los niveles de contaminación se elevan.

“El año pasado vine varias veces a consulta porque sentía mucho ardor en la garganta, me da mucha tos cuando camino y en la noche es peor, no dejo de toser, he ido con los doctores y me dicen que es un efecto de la contaminación, que debo cubrirme, no estar durante las horas pico fuera de casa y no estar con gente enferma”.

 

Obligada a dejar el trabajo. Desde hace ocho meses dejó de trabajar como secretaria en un despacho fiscal, ahora sólo se dedica al hogar, y aunque su salud ha mejorado, debe salir a la calle a realizar sus compras y recoger a sus nietos en la escuela, por lo que cuando los niveles de contaminación rebasan los 150 puntos IMECAS siente un ardor en las fosas nasales y en la garganta, lo que le genera tos y le dificulta respirar.

“Es muy molesto porque uno no puede hacer sus actividades normales, tan sencillas como ir al mercado. Cuando voy a consulta los doctores lo único que me dicen es que no salga de mi casa entre las 11 y las cinco de la tarde, pero no me puedo quedar encerrada en mi casa, tengo cosas que hacer, las autoridades deben de plantear más soluciones y dejar de decirnos que no salgamos”, expresa.

Ana Miriam no sale de su casa sin su cubrebocas y aunque dice que los malestares disminuyen si lo porta, no sirve de mucho cuando los niveles de contaminación son elevados, puesto que aun con la bocas tapada siente un ardor en la garganta que la hace toser.

“El gobierno debe ser más serio para controlar los niveles de contaminación, porque está de por medio nuestra salud, no es posible que uno tenga que cambiar sus hábitos para no verse tan afectado”, afirma.

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