Fugas históricas de penales mexicanos

La seguridad en cárceles mexicanas siempre ha sido vulnerable, desde túneles hasta maniobras de rescate que incluyen operaciones áreas para evadir a la justicia
El secuestrador Andrés Caletri huyó tres veces de dos penales: Santa Martha Acatitla, en 1992; del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente, en 1995 y en 1998. Foto: Archivo/EL UNIVERSAL
16/03/2017
23:07
México
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La seguridad de los penales mexicanos siempre ha sido vulnerable, desde túneles hasta maniobras de rescate que incluyen operaciones áreas para evadir a la justicia, se han registrado numerosas fugas de penales estatales y de máxima seguridad.

El 19 de enero de 2001 es la fecha que marcó la épica fuga del capo mexicano más poderoso de un penal de máxima seguridad: Joaquín El Chapo Guzmán escapó del Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) de Puente Grande, Jalisco aparentemente a bordo de un carro de lavandería.

En la década de los 70, se vivió la bautizada “fuga del siglo”. El empresario neoyorquino David Kaplan, traficante de armas, fue rescatado del penal de Santa Martha Acatitla desde un helicóptero que se  aterrizó en el patio del Centro de Reclusión y lo transportó hasta la frontera con Estados Unidos. La espectacular fuga se consumó el 19 de agosto de 1971.

Con Kaplan escapó el venezolano Carlos Contreras Castro; la hazaña duró tan sólo 90 segundos: los reos corrieron, subieron a la aeronave y escaparon sin que algún custodio pudiera detener la fuga.

El 26 de abril de 1971, el narcotraficante de ascendencia cubana-norteamericana, Alberto Sicilia Falcón, huyó del penal de Lecumberri a través de un túnel. Tres de sus cómplices también completaron la hazaña.

El secuestrador Octavio Cortés Velázquez se ganó el mote de El Chino Fugas tras escapar dos veces de prisiones federales de Estados Unidos y tres veces del penal federal de Puente Grande.

En mayo de 1990 hizo una cuerda con costales y escaló el muro del penal; siete meses después volvió a escapar con el apoyo de un custodio, salió por el área de juzgados.

La última fuga fue en octubre de 2002, cuando salió por la puerta principal con la ficha que perdió un visitante.

En los 90s el secuestrador Andrés Caletri huyó tres veces de dos penales: Santa Martha Acatitla, en 1992; del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente, en 1995 y en 1998.

Salvador Alfonso Martínez Escobedo, Ardilla, colaborador de Miguel Ángel Treviño Morales, El Z-40, fue uno de los autores de dos fugas masivas, en diciembre de 2010 donde 151 reos escaparon del penal de Nuevo Laredo y en octubre de 2012 en el penal de Piedras Negras, donde escaparon 132 internos.

Martínez Escobedo presuntamente está relacionado con la muerte de 320 personas, entre ellas los 72 indocumentados en San Fernando y los 200 cadáveres localizados en distintas fosas en Tamaulipas.

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