18 | DIC | 2018
Edmund Phelps, ganador del Premio Nobel de Economía, afirma que es "bizarra” la idea de que México deba pagar el muro en la frontera con Estados Unidos, ofrecido por el presidente Donald Trump (LUCÍA GODÍNEZ. EL UNIVERSAL)

Hasta ahora no se sabe qué se renegociará en TLC: nobel

24/02/2017
02:25
Teresa Moreno
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Edmund Phelps dice que no se han tocado con seriedad los temas que se deben incluir; en foro, coinciden en necesidad de impulsar servicios financieros y bancarios en el país

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Edmund Phelps, ganador del Premio Nobel de Economía, explicó que todavía no existen elementos suficientes para saber cuáles son los puntos que deberían renegociarse del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

El economista estadounidense señaló en una conferencia magistral del foro México Incluyente, que organizó The Aspen Institute, que hasta el momento no se han tocado con seriedad los puntos que deberán estar incluidos en la discusión del TLCAN ni sobre el muro que pretende construir el presidente estadounidense Donald Trump en la frontera con México.

Edmund Phelps señaló que es una idea “bizarra” el pensar que México tendría que pagar por la construcción del mismo.

Durante su conferencia magistral sobre inclusión en el sistema financiero, detalló que las economías actuales tienen que concentrarse en que las personas puedan mejorar su calidad de vida, de manera que exista un mayor tiempo para el ocio y para tener una experiencia satisfactoria en el momento de elegir la carrera o la forma de vida, puesto que de esta manera podría incrementarse el consumo.

Impulso a servicios financieros. En el mismo foro, expertos convocados coincidieron en que en México es necesario impulsar el uso de los servicios financieros y bancarios, además de que hicieron un llamado a “descolchonizar” el dinero de los mexicanos para integrarlo a los bancos, los cuales aún no tienen la penetración esperada en el mercado nacional.

Esto se da puesto que 65% de los mexicanos continúan ahorrando en sus casas en lugar de hacerlo a través de cuentas de banco.

Según la Encuesta de Inclusión Financiera 2015, cuyos resultados fueron presentados en el foro, 32.4% de los encuestados ahorran de manera informal, 15.1% lo hacen de manera formal y 23.5% no lo hacen.

Entre quienes sí guardan parte de su dinero, 23% lo hace en una caja de ahorro del trabajo o con conocidos, 14.8% con sus familiares, 32% a través de tandas y 65% en sus casas.

A ello se suma que el uso de instrumentos financieros, como tarjetas de débito o crédito, tampoco está tan extendido, dado que 92% de los mexicanos prefieren manejar efectivo y sólo 44% de la población tiene algún tipo de cuenta en el banco, ya sea tarjeta de nómina, ahorro, pensión o para recibir apoyos gubernamentales.

“Es por falta de confianza, por falta de conocimiento. Necesitamos tener más bancos y desarrollar instituciones que compitan”, señaló Jaime González Aguadé, de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Alberto Gómez Alcalá, de la Asociación de Bancos de México (ABM), comentó que en el pasado se cometió el error de incrementar la bancarización a través de instrumentos activos como las tarjetas de crédito, lo que finalmente resultó en una “equivocación”.

Ahora se está intentando promover la adquisición de deuda a través de los créditos de nómina, que es un método más pasivo, pero finalmente genera historial crediticio.

La especialista Patricia Armendáriz, del Grupo de Economistas del Aspen Institute México, explicó que es básico contar con infraestructura bancaria y facilitar el acceso a la banca, pero también advirtió que se requiere una inversión muy alta para lograrlo.

“La infraestructura es básica en todos los sentidos, no nada más en la parte de acceso. La inversión que tienen que hacer el gobierno y la iniciativa privada es altísima para lograr la inclusión financiera (...) Hay que entender al cliente, saber sus necesidades, hacerle un traje a la medida”, dijo.

Visión integral del cliente. En el tema, el director adjunto de analítica de Grupo Financiero Banorte, José Antonio Murillo, señaló que en el futuro lo que viene en la atención al cliente es tener una visión integral del mismo para poder ofrecerle productos a la medida de sus necesidades y sus capacidades de pago.

“Que cada banco y el equipo de riesgos pueda tener una visión del cliente. Si evalúo de manera aislada por cada producto, es complicado. Tenemos que medir el riesgo por cada persona y calificarla para cierto monto de crédito por distintos productos. Esto es algo que está en construcción; una vez que podamos estar en ese momento, tener ya calificado al cliente, en cuanto llegue se le podrá decir que puede optar por una tarjeta de crédito por tal monto, por un crédito personal o hipotecario”, dijo Murillo.

Gerardo Esquivel, integrante del Grupo de Economistas del Aspen Institute México, explicó que las personas perciben como costosos los productos de las instituciones financieras, aunque no necesariamente sea así.

Para el especialista, la encuesta revela que mayoría de los mexicanos ha tenido malas experiencias con los bancos, al cobrarles altas comisiones por el uso de los servicios, comentó durante su participación en el Foro México Incluyente realizado en la Antigua Escuela de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Descolchonizar” ahorros. El vicepresidente del Consejo de Administración de Banco Azteca, Luis Niño de Rivera, señaló que hace 14 años esta empresa logró “descolchonizar” los ahorros de sus clientes, al señalar que esta institución acercó los servicios bancarios a personas de escasos recursos con estrategias como ampliar los horarios de atención, no cobrar comisiones por retiros, permitir abrir cuentas de ahorro desde 50 pesos y establecer convenios que permitieran el envío fácil de dinero a través de las tiendas Elektra, así como la recepción de remesas.

“Descolchonizamos el dinero. ¿Por qué estaba en el colchón y no en un banco? Porque no tenía cómo llegar al banco. Decidimos abrir cuentas desde 50 pesos, sin comisión, con transaccionalidad libre: podían sacar un peso cuantas veces quisieran sin costo, estábamos cerca de donde vivían o donde trabajaban y eso transformó el pensamiento que tenían. Así pudimos captar [clientes]”, dijo.

“Inclusión financiera es confiabilidad, seguridad, facilidad de operación y eficiencia. Es una mentira enorme que la gente de menores recursos no quiera facilidad de acceso y transaccionalidad fácil y simple. Tampoco está dispuesta a hacer colas largas, no quiere eso”, añadió.

Reducir uso de efectivo. En el panel sobre acceso, uso y costo de los medios de pago, se propusieron medidas para reducir el uso de efectivo e incrementar la bancarización.

Manuel Romo, de la Asociación de Bancos de México, señaló que es necesario aplicar medidas específicas, como dar incentivos económicos a los comercios para que acepten pagos con tarjeta, en lugar de efectivo.

“Debe existir un ente regulador que sea transadministración, implementar medidas muy específicas como dar incentivos económicos y fiscales a los comercios por recibir plástico en vez de efectivo, homologar la protección al usuario en términos de fraude, tanto en comercio electrónico como en comercio físico, los servicios del gobierno deberían pagarse con plástico en vez de efectivo y dejar muy claro a los comercios que no pueden tener una diferenciación de precios al pagar con efectivo o con tarjeta”, propuso.

El investigador de la Universidad Iberoamericana Pablo Cotler propuso un modelo para no sesgar a los sectores poblacionales, de manera que sea posible acercar e integrar a las personas de menores recursos a esquemas financieros. Esto se puede hacer, mencionó, a través de una política pública que permita la generación de incentivos para hacer crecer las cajas de ahorros o cajas populares.

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