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Tiene 78 años de edad. Laboró como profesor de primaria, y educación especial durante 30 años. Es pensionado. Su nombre es Cándido Sarmiento y siempre ha usado sombrero. El año pasado tuvo que acudir por primera vez al Monte de Piedad.

“La necesidad me llevó a ello, tuve una urgencia, no me alcanzaba para salir de aquel problema, y vine aquí para eso. Tenía algunos anillos que le regalé a mi esposa que desafortunadamente falleció en 2015”.

Esas fueron alhajas que le fue comprando cuando se podía. “Esas alhajas hoy están en mi poder. Nunca he querido pedirle a mis hijos. Tomé los aretes de mi mujer y los empeñé, pero hoy vengo a recuperarlos. Sé que el día en que muera estas pasarán a mis hijos, pero ahora las empeño”.

“A uno no le queda otra más que empeñar y no molestar a los hijos para salir de nuestros problemas o necesidades. Esta vez me prestaron 3 mil 500 pesos por una prenda que valuaron en 4 mil 491 pesos. Yo me pregunto, mientras nosotros seguimos empeñando, ¿a dónde va todo el dinero del petróleo, de las autopistas, de la electricidad que pagamos? Nuestra economía está muy afectada , ya no queremos que los políticos mexicanos prometan nada sino que cumplan lo que prometen”.

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