Buscan concientizar con nuevo etiquetado

Botanas y refrescos deberán especificar calorías y azúcares
Mikel Arriola Peñalosa, comisionado Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), anunció el nuevo etiquetado frontal para alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasadas, el cual es más sencillo para los consumidores (ESPECIAL)
01/07/2015
01:58
Ruth Rodríguez
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Ayer entró en vigor el nuevo etiquetado obligatorio frontal para 32 mil alimentos y bebidas no alcohólicas que circulan en el mercado mexicano, entre los cuales se encuentran refrescos, botanas, dulces, chocolates y cereales.

Para las autoridades sanitarias el etiquetado es más claro que el anterior y aspira a sensibilizar a la población sobre los riesgos para la salud que implica el consumo excesivo de azúcares, grasas y sales.

Mikel Arriola Peñalosa, responsable de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), dijo que 50% del total de los productos exhiben las nuevas etiquetas en sus envases y bolsas.

Consideró que la reforma “no está escrita en piedra y se irá revisando”. Sin embargo, afirmó, que la otra mitad (16 mil productos) deberá hacerlo en cuanto agoten sus inventarios y notifiquen los avances a la autoridad sanitaria. Para ello, dijo el funcionario, tendrán un plazo de un año, pues argumentó que hay una gran cantidad de productos procesados antes del nuevo etiquetado cuyas fechas de caducidad varían en días, meses y hasta años.

En conferencia de prensa, el funcionario recordó que antes de la reforma, los alimentos y bebidas procesados tenían varios tipos de etiquetas, difíciles de entender para los consumidores, colocados en la parte trasera del envase y sin explicar a la gente la cantidad, y el porcentaje de calorías que contenían por unidad o porción, toda vez que eran voluntarias.

A partir de ayer, aseguró, todo es obligatorio: la etiqueta es una sola para todos, deben ir al frente del envase o la bolsa; expresar la cantidad de calorías y el porcentaje que representa; los refrescos familiares deben especificar la cantidad de azúcar por porción.

Mikel Arriola comentó que con el nuevo etiquetado se informa a los consumidores de la cantidad real de azúcar, grasa y sodio que contiene cada producto, así como el porcentaje que representa de su dieta diaria.

“Con este etiquetado se busca que los consumidores conozcan cuántas calorías ingieren, comparen y decidan cuáles son los mejores productos para su salud”, destacó.

Por su parte, Pablo Kuri, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, dijo que el efecto del nuevo etiquetado será evaluado por el Observatorio Mexicano de las Enfermedades Crónicas no Transmisibles.

El funcionario de la Secretaría de Salud reconoció que el nuevo etiquetado es una herramienta más en la lucha contra la obesidad, pero reconoció que hay que trabajar en generar una cultura entre los consumidores para que la lectura de las etiquetas de los productos sea un práctica antes de comprarlos.

“Se hará una campaña para orientar a los consumidores. Hay que trabajar en ello, pero el actual es más claro”, sostuvo al responder a los cuestionamientos de la Alianza por la Salud Alimentaría en el sentido que el nuevo etiquetado es más confuso.

David Kershenobich, director del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, consideró que quizá lo más importante desde el punto de vista nutricional “es acostumbrarnos a leer las etiquetas”.

En su opinión, Mikel Arriola aseguró que todas las críticas que se han generado en torno a este nuevo etiquetado son buenas porque sirven para mejorar. Sin embargo, rechazó que haya sido la industria la promotora principal de estos cambios, y afirmó que esta reforma del etiquetado de productos “no está escrita en piedra y se irá revisando y mejorando con el tiempo. El elemento será el propio observador”.

Advirtió que empresa que no cumpla con el cambio del etiquetado será acreedora a multas que van desde los 400 mil hasta un millón de pesos.

El titular de la Cofepris dijo que el etiquetado seleccionado por México es más eficiente para la toma de decisiones de consumo que otros esquemas, como el semáforo de colores, que se ha explorado en otros países.

“Basarse únicamente en los colores de un semáforo que no expresan porcentajes de ingesta orilla al consumidor a tomar decisiones binarias poco racionales por no tener información completa”, señaló. Por ejemplo, un consumidor podría preferir consumir una bolsa de frituras de 100g, en donde la grasa, sal y azúcar están en un nivel medio, en lugar de una bolsa de nueces mixtas naturales, en la que la grasa y el azúcar están en un nivel alto.

Arriola Peñalosa informó que se recibieron 532 solicitudes de productos para obtener el sello de calidad nutrimental, se han otorgado 32, principalmente a formulas lácteas, rechazado 177 mil 219, que están en prevención por falta de información, y 104 se encuentran en proceso de dictamen.

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