2

Pensiones alimenticias a papás, frenadas por prejuicios

De 2010 a 2013 se han tramitado más de tres mil pensiones alimenticias donde el papá es uno de los beneficiarios
Los Centros de Convivencia Familiar Supervisada se vuelven en el único recurso de muchos padres para ver a sus hijos, al menos dos horas cada 15 días (ALEJANDRA LEYVA / EL UNIVERSAL)
15/06/2015
03:48
Daniela Guazo
-A +A

En mayo del año pasado Iván dio por terminado su matrimonio. Sabía que la separación no sería fácil y lo único que le importaba era que no lo alejaran de su pequeña de cinco años. El acta de divorcio y la pensión alimenticia estaban listas.Pensó que podía cantar victoria, pero tuvieron que pasar ocho meses para que este hombre de 40 años pudiera ver nuevamente a su hija y sólo bajo la supervisión del Estado.

Entre abogados y un sinfín de papeleos ha invertido cerca de 230 mil pesos en el último año. “Pareciera que es más fácil que un narcotraficante salga de la cárcel a que el juez me ayude a ver a mi hija”, dice Iván con tono de molestia. Desde que comenzó esta batalla él ha sido testigo de la lentitud que existe en los juzgados de lo familiar y de la corrupción que lo ha mantenido lejos de la pequeña.

Esta problemática supera las cuestiones de género. Se calcula que de cada 100 padres que actualmente cumplen con el pago de una pensión alimenticia, 20 no pueden ver a sus hijos por impedimento de la madre, dice Jorge García, abogado especialista en materia familiar.

Y aunque en la ley se habla de “los padres” sin hacer distinción entre papá y mamá, en México hay estereotipos muy arraigados para cada uno. El más claro ejemplo es que a pesar de que cualquiera de los progenitores tiene derecho a solicitar una pensión alimenticia, es algo que por lo general desconocen los papás, además “está socialmente mal visto que un hombre pida ese tipo de apoyo”, afirma el jurista.

El trámite es el mismo y cualquier papá podría solicitarla, pero los casos son mínimos.

De 2010 a 2013 se tramitaron tres mil 211 pensiones en las que el papá fue uno de los beneficiarios, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Esta cifra queda corta en comparación con el número de madres que recurren a este tipo de apoyo, pero organizaciones civiles especializadas en el tema de separación familiar afirman que cada vez hay más papás que desean cumplir un papel más activo en la vida de los hijos.

En 2010 fueron tan solo 746 casos, pero en 2013 se presentó un ligero incremento y en todo el país se registraron casi mil 300 nuevas solicitudes de pensión alimenticia.

Aunque existen casos en los que por algún impedimento físico el papá ya no puede laborar y recurre a esta ayuda, el 90% ha sido solicitada exclusivamente para el cuidado de los hijos.

El 54% de estas pensiones se han tramitado en tres estados del país: San Luis Potosí, Nuevo León y el Estado de México, lugares que concentran mil 487 de estas solicitudes.

En cambio, en Sinaloa, estado ubicado en el norte del país, no se tiene registrado un solo caso, entre 2010 y 2013, de las más de nueve mil pensiones en donde uno de los beneficiarios de la pensión haya sido el padre.

Tlaxcala cumple el mismo patrón. De las 846 pensiones alimenticias tramitadas ninguna tenía como destino al padre de familia.

Es más un tema de cultura que de la verdadera necesidad económica de los papás. En México se tiene la creencia de que si eres hombre no pides pensión alimenticia, dice el abogado Jorge García, “puede ser que el papá si lo necesite, pero primero trabaja 18 horas seguidas que empezar el trámite”, admite el litigante.

Organizaciones mediadoras

En México no hay cifras oficiales sobre el número de padres que a pesar de pagar una pensión alimenticia mantienen un pleito legal con sus ex parejas para lograr que se respeten los convenios de convivencia, pero existen diferentes organizaciones civiles que se han dedicado por varios años a dar apoyo emocional y algunas veces legal para frenar con esta problemática.

Alejandra Morán creó la Asociación Mexicana por una Infancia Libre de Alienación (AMPILAC) desde hace tres años. Su principal objetivo: velar por los derechos de los niños que resienten las consecuencias de una separación difícil. Un pequeño salón con dos sillones y un piano es el lugar en el que papás y mamás van en búsqueda de su ayuda.

A pesar de que la organización ya no brinda asesoría legal, Alejandra conoce los puntos flacos del sistema legal, “ hay tráfico de influencias, malos manejos de expedientes y hasta denuncias falsas. Ese es el pan de cada día en los tribunales”, dice Morán.

Los datos son inexistentes, pero Alejandra tiene claras sus estadísticas, “cada semana recibo por los menos tres casos nuevos de papás que no logran ver a sus hijos”, afirma.

Tomando en cuenta solo a los que acuden con esta organización, se podrían contabilizar cada mes a 50 papás diferentes que son alejados de sus hijos a pesar de cumplir con el pago que un juez les dictaminó.

Desde hace 16 meses a Iván se le descuenta 30% de su sueldo para los gastos de su hija. Y aunque ha pagado más de 200 mil pesos, 15 mil 320 al mes, el juez que llevó su caso lo convirtió en papá sólo por ocho horas al mes.

Con su divorcio vino la peor sentencia. Sólo podría ver a su hija única y exclusivamente dos horas cada quince días en el Centro de Convivencia Familiar Supervisada por el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

Ubicado en el segundo piso de los juzgados de lo familiar, ese lugar es diferente al resto de las oficinas. Decorado con mesas pequeñas, casitas de juguete y juegos didácticos, esta parte del edificio gubernamental ubicado en Juárez No. 8, se ha convertido en la única opción para que los papás puedan estar con los pequeños.

Después de tres años de trabajar de lleno en casos de separación, Alejandra tiene claro que “el sufrir no es exclusivo de una mujer, como tampoco lo es el pedir una pensión alimenticia”, afirma la fundadora de AMPILAC.

Juzgados no ayudan

La primera vez que Iván llegó al Centro de Convivencia y su hija no apareció pensó que sólo era una mala casualidad. Pasaron tres, cuatro fines de semana y ningún juez lo ayudó. Su ex esposa argumentaba que no se sentía segura porque él era agresivo, “me hicieron estudios sicológicos y se comprobó que no era una persona violenta”, dice el padre.

Iván no se dio por vencido y cada quince días se sentaba en la misma sala de espera con la esperanza de volver a ver a su hija de nombre “Hannah”, diosa de la Navidad, como la llamaron sus padres cuando aún tenían una relación de convivencia sana.

A pesar de las pruebas, pasaron 32 semanas para que su ex esposa aceptara ir de nuevo al Centro de Convivencia. Actualmente es el único lugar en el que ve a la niña, pero vive con la incertidumbre de que un día su mamá decida no volver a llevarla “no tengo apoyo de ningún juez ni de ninguna instancia”, asegura Iván.

Lo que se dice en los pasillos de los juzgados él lo ha vivido en carne propia. Su ex pareja es abogada y él argumenta que una de las causas por las que todo este proceso ha resultado en su contra es porque “ella conoce a mucha gente dentro de los juzgados y muchas veces retarda los avisos. Incluso sigue faltando a las visitas y no ha habido ninguna sanción en su contra”.

En 2013 se registró que 3% de los menores viven únicamente con los papás después de una separación familiar, según datos de Inegi. El Estado de México presenta las cifras más altas, en 958 de los 18 mil 253 casos en los que se solicitó la patria potestad, esta fue para el papá.

Pero en 60% del territorio mexicano estos casos no superan los 10 registros por estado.

Hace más de una década Alejandro Heredia se dio cuenta de que estos problemas aquejaban a más papás de los que parecía. Y desde 2002 comenzó a dirigir la Asociación Mexicana de Padres de Familia Separadas (AMPFS).

Al inicio no era más de 120 padres, pero actualmente se calcula que en todo México existen por arriba de 10 mil papás que, a pesar de pagar una pensión alimenticia, no ven a sus hijos.

Heredia asegura que las leyes existen y que se ha hecho mucho por estar a la vanguardia en este tema, pero el problema es que estamos en un país en el que “todo puede suceder y con dinero se logran muchas cosas en los juzgados”, sentencia Alejandro.

Las opiniones en el tema son diversas. El abogado Jorge García asegura que en México las leyes que regulan el matrimonio, la paternidad y la maternidad, sí están hechas para defender principalmente a los niños que se encuentran en situación de conflicto familiar.

En las leyes no hay distinción entre papá y mamá, pero los padres que pasan por estos procesos admiten que por el simple hecho de ser hombres se les intenta desvincular de la crianza de los hijos y los jueces no hacen nada.

Omar tiene una hija de dos años y desde que nació le han impedido verla. La misma autoridad ha reconocido el derecho que tienen él y su hija de crear un vínculo familiar, pero el régimen de visitas no cambia. Sólo puede verla dos horas cada 15 días.

Principales víctimas: los niños

A pesar de que Iván tiene una buena relación con su hija, siente que en el fondo “hay una fractura entre ambos”. El día que Hannha cumplió seis años él no estuvo presente en la fiesta. Ese día, al igual que en las visitas anteriores, la vio sólo dos horas en el Centro de Convivencia del Tribunal del Distito Federal.

Ana Ibarra es sicóloga infantil y se ha convertido en una observadora cotidiana de las consecuencias negativas que trae un divorcio mal llevado. “No sólo es el hecho de que papá se va de la casa. A los niños les quitas el piso, toda su estabilidad se va”, dice la especialista.

La peor parte es cuando se desata una guerra entre papá y mamá que deja en medio a los hijos. Los casos que tiene de niños con depresión y déficit de atención van en aumento, “me llegan como lluvia y lo peor es que vienen medicados”, dice Ana. Pero cuando vas al fondo de la situación te das cuenta que es el resultado de una pareja rota.

En los próximos días Iván decidirá si cambia de abogado. Todo el proceso lo tiene desgastado, pero no está dispuesto a rendirse. “Hannah es igual a mí, es como yo pero en niña”, afirma con orgullo el padre. La diosa de la Navidad es lo que le da fuerza para continuar un pleito que no sabe cuándo acabará.

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS